Un giro a la comedia romántica. Un sol interior (Un beau soleil intérieur, 2017) de Claire Denis

Un sol interior

Juliette Binoche deja ver en todo momento su sol interior…

¿Os imagináis una comedia romántica donde la heroína (Juliette Binoche) termina más sola que la una, con una empanada mental impresionante, y llorando sus penas a un gurú descreído (Gérard Depardieu), entre adivino y psicólogo? Y que aunque el gurú le ha soltado frases totalmente claves para su felicidad, el espectador sabe que ella seguirá con su empanada y erre que erre buscando el amor, y que todo lo escuchado le entra por un oído y le sale por otro. Esas palabras mágicas son algo así como que no busque más príncipes azules; que disfrute de su pasión, que es la pintura y además su trabajo; que goce, ya que puede, del día a día y de las aventuras que vaya teniendo… Y que si viene el amor, pues bienvenido sea y que si no, pues que no se amargue. Y lo más importante, le suelta: “Tú tienes tu propia luz interior, no hace falta que nadie te la encienda”… Mientras van apareciendo los títulos de créditos y ellos siguen hablando y hablando…

Ahí está el atrevimiento y la gracia de Claire Denis en esta comedia ¿antirromántica?, su heroína, una mujer que ronda los 50, vive angustiada por sus ansias de enamoramiento y sus fracasos continuos; esto la impide ser feliz y se pasa las noches llorando en la cama o en las esquinas. Y no sabe que tiene la solución al alcance de la mano, no la ve. Tiene la suerte de poder vivir el presente o la vida tal y como la viene, que además no está nada mal.

Por otra parte, Claire Denis deja a su heroína Isabelle vivir en una comedia antirromántica, pero a la vez reivindica su personaje: la existencia de Isabelles enamoradas del concepto del amor romántico, que lo viven con intensidad cada día… y allá ellas con su infelicidad a cuestas. Le parece toda una hazaña que se levanten una y otra vez y no se rindan en su búsqueda de encontrar el amor… y que siempre esperen, aunque arrastren una soledad autoimpuesta. Aunque al final parece gritarles: “Pero que no necesitáis a nadie a vuestro lado, que tenéis luz propia, que podéis ser felices y estar solas”.

Pero Claire Denis además se preocupa de cómo construir su comedia ¿antirromántica? Y hace vivir a Isabelle distintos fragmentos cotidianos de su vida sentimental, el espectador va viendo episodios cortos y repetitivos de su angustia vital: su incapacidad para encontrar el amor romántico con los distintos hombres que se van cruzando en su vida. No es una película lineal, sino que va dando pequeños saltos. O pinceladas, si nos atenemos a su pasión, la pintura. Así vamos pasando por el banquero cruel, el actor casado, el amigo negro, el exmarido que todavía alberga sentimientos hacia ella, el hombre de la discoteca que nada tiene que ver con su universo… Y con cada uno de ellos construye distintos discursos amorosos que siempre terminan en el fracaso sentimental.

En una entrevista reveladora en la revista Fotogramas del mes de abril, Claire Denis explica que el productor de la película había conseguido los derechos del mítico ensayo de Roland Barthes: Fragmentos de un discurso amoroso (1977), y que en un principio la idea era una película colectiva y que cada director adaptara un capítulo del libro. Pero ella le dijo que lo leyó durante la adolescencia y que solo recordaba el concepto de agonía amorosa. Al final, ella hizo esta película escribiendo mano a mano el guion con Christine Angot, teniendo en cuenta además las experiencias de ambas… y de fondo (quizá no tan al fondo) el ensayo de Barthes.

¿Y cuál es la otra pieza fundamental de Un sol interior? El primer plano del rostro de Juliette Binoche, una de las actrices reinas en aguantarlo de todas las maneras posibles y contar y expresar mil cosas. Quizá se podría hacer una película solo sosteniendo un primer plano de la actriz, y solo con su cara contaría una historia. Así la película es otro recital de Binoche: que va de la risa al llanto con un abanico interminable de matices. Y es todo un disfrute verla. Desde el amor a primera vista mientras baila en una discoteca hasta la lágrima desesperada frente al gurú o su rostro de placer haciendo el amor o la risa que se escapa de su boca.

Así que merece la pena pasearse por la sala de cine, con la sonrisa en la boca (y en la sesión que acudía había una señora riendo sin parar que nos contagió a todos al final), entre aceitunas sin gluten, barras de bar, banqueros cabrones, bailes de amor a primera vista, vecinos que siempre invitan a una casa de campo, actores que quieren volver al antes, las llaves del exmarido… “Open, open”, que dice el gurú. “Ocúpate de ti y disfruta de tu trabajo… Lo demás ya vendrá…”. Si viene… y mientras tanto vive y disfruta…

Cine negro en Oriente. El Cairo confidencial (The Nile Hilton Incident, 2017) de Tarik Saleh

El Cairo Confidencial

Fares Fares, un antihéroe del cine negro.

El realizador de origen egipcio, Tarik Saleh, pero residente en Suecia, ambienta su película en pleno Cairo, durante los días previos a la primavera árabe, para entregar una apasionante cinta de cine negro puro con telón de fondo de historia reciente política y social. Una historia que queda envuelta en destino trágico y con esa moral ambigua que sobrevuela el cine negro, donde además queda impresa la desesperanza de un momento de cambio que no pudo darse totalmente…, ahora sabemos que muchas cosas siguen igual… o quizá peor, pero también hay una esperanza en el propio pueblo y en la juventud, y eso también se refleja en la película en un momento clave. Y digo ambienta porque Tarik Saleh no pudo rodar en El Cairo (tiene la entrada prohibida a Egipto y la película tampoco se proyecta allí), recreó todo en Casablanca (Marruecos).

Para el punto de partida de su historia, Saleh se inspiró en un asesinato de una cantante en el año 2008 y que fue ordenado por uno de los hombres más poderosos de Egipto. Fue un caso muy mediático. Así en El Cairo confidencial tenemos un policía desencantado e inmerso en el ambiente corrupto de su comisaría (pero queda claro que la corrupción es algo normal en todos los estamentos de poder), que dirige su tío, al que le encargan ponerse frente la investigación del asesinato de una joven en la habitación de un hotel. El policía conoce todos los tejemanejes de la comisaría y de sus compañeros, pero va mostrando un código moral distinto. También hay una testigo del asesinato, una limpiadora del hotel, sudanesa y sin papeles…, que desaparece y muchas personas que están interesadas en encontrarla. No falta una misteriosa cantante, amiga de la asesinada, y con aires de femme fatale a su pesar. Imprescindible un empresario sin escrúpulos, que parece que todo lo maneja… Y también está el pistolero siniestro que va creando los momentos de máxima tensión. Todos van conformando una tela de araña para construir una buena historia de género en un ambiente de revolución y confusión.

El protagonista, el policía que se va involucrando y obsesionando con el caso, tiene el rostro especial de Fares Fares, un actor sueco de origen libanés, que crea realmente un antihéroe de cine negro, con sus andares desencantados, el cigarrillo en la boca, su destino trágico en la cara, y su propia moral a las espaldas… Además de una idiosincrasia que le da más pinceladas especiales: su negación ante las nuevas tecnologías, su soledad autoimpuesta, la ausencia de la esposa, es un tipo de pocas palabras…

El Cairo confidencial pasea por las calles bulliciosas de un Cairo creado y se pierde por los barrios laberínticos de los sin papeles, muestra la corrupción como moneda cotidiana de cambio, una comisaría siniestra donde los malos tratos no es algo que se oculte, clubs privados donde una bella cantante susurra una canción de amor, casas de lujo de constructores que se creen impunes, el bullicio de las calles y el ambiente crispado de antes de una revolución. Tarik Saleh, sabe jugar con el ritmo, y se mete en el alboroto de una ciudad en plena revolución para golpearte con una historia noir que no deja respiro. La mirada de Fares Fares guía por un laberinto sin salida posible…

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