Parpadeo

Parpadeo tras parpadeo, historias ocultas del cine

Primer parpadeo. El Classic, una catacumba. El protagonista de la novela, Jonathan Gates, recibe su educación sentimental y cinéfila en una sala de cine muy especial, una catacumba, la destartalada Classic, en Los Ángeles. Como si del mito de la caverna de Platón se tratase, Gates aprende a mirar la vida con las sombras proyectadas en la sala de cine y con las palabras de una de las fundadoras de la sala, futura crítica cinematográfica, Clarissa Swann. El Classic evoluciona de la exquisitez y el cuidado en la selección de lo proyectado por Clarissa, que crea adeptos y escuela, a ser refugio del cine alternativo y underground, donde el gusto no es lo más importante, y sí lo que puede suponer un fenómeno o causar sensación o polémica. Curiosamente bajo el mandato de Clarissa, el Classic tiene un halo de reducto decadente y romántico, de última aventura cinéfila, donde cuesta conseguir las copias adecuadas, donde se trabaja cada papel con comentarios sobre las películas que van a verse, y donde se proyecta con rigor. Cuando se convierte en el local de moda, que proyecta lo que está en los márgenes, no solo sufre una remodelación que le hace perder su encanto decadente, sino que sus salas se llenan y convierten todo lo proyectado en fenómeno. Al frente continúa la antigua pareja de Clarissa, Sharkey, un apasionado y colgado de todo el cine serie B, underground o experimental… De todo lo que esté al margen.

Segundo parpadeo. Max Castle y Simon Dunkle. Y será en el Classic donde por primera vez el protagonista se enfrente a una película de Max Castle, cuya obra y misteriosa vida se convertirá en el eje de su vida. Un realizador que empezó su carrera en Alemania, en los tiempos que analiza concienzudamente Siegfried Kracauer, en su obra de referencia De Caligari a Hitler. Una historia psicológica del cine alemán, y que era más que una promesa para el cine, sin miedo a la innovación formal y estilística, que termina en Hollywood. Y allí en la meca del cine se convierte en uno de esos directores de talento silenciados y marginados en producciones de serie B. Castle protagoniza una historia de luces, pero también con demasiadas sombras… hasta su mismísima desaparición en el año 1941. A partir de ese momento, y siempre con la complicidad de Swann (aunque a veces sea desde el más absoluto distanciamiento), Gates se convierte en especialista de Castle, rescata su filmografía y su figura… y lo convierte en carne de trabajo universitario. Así, obsesivamente, analiza su obra y descubre que en sus películas, con sofisticadas técnicas formales, se esconden corrientes subterráneas…, se encierra otra historia. Y que al final esas otras historias alcanzan el subconsciente del espectador… Jonathan Gates descubre el poder manipulador del cine, los mensajes subliminares que pueden ocultar las películas de este creador. Y su obsesión, para completar su gran estudio sobre la obra de Max Castle, es averiguar ese significado oculto.

Durante su investigación de la vida y obra de Max Castle, Jonathan Gates conoce a una joven promesa del cine de los años setenta, Simon Dunkle, que ya no solo mira a la pantalla de cine sino también a la televisión… y que alcanza la popularidad con películas gore. Dunkle tiene como referente y admira a Castle. Y también domina su técnicas, la violencia de sus películas tiene un significado final, cuenta otra historia. ¿Qué une a Castle con Dunkle?

Tercer parpadeo. Cine puro cine. La apasionante novela de Theodore Roszak (cuya obra más difundida y conocida es el ensayo El nacimiento de una contracultura) es un inteligente y especial canto de amor al cine, pero empapada de crítica constructiva. En sus páginas habla de las salas de cine, de la emoción de una proyección, de lo apasionante que puede ser el análisis de una película, de las distintas maneras de enfocar una secuencia o de las distintas maneras de abordar la crítica cinematográfica. Habla del momento en que el cine deja de ser tan solo cultura popular y accede a otras áreas: a un serio análisis en prensa escrita y al acceso al mundo universitario, el cine como objeto de estudio. A la convivencia del cine como arte, y dentro del mundo académico, con el cine en los márgenes, underground, experimental, fuera de los estudios…, y con el cine más popular y vinculado al espectador.

Roszak logra que se convierta en acontecimiento apasionante el análisis de una secuencia de una película de Max Castle o que se convierta en un pasaje misterioso, y de una belleza profunda, la proyección de una secuencia de una película clásica olvidada del gran King Vidor, Ave del paraíso, con Joel McCrea y Dolores del Río. Así en las páginas de Parpadeo se mezclan personajes ficticios de mundo del cine como el propio Castle, Dunkle, el camarógrafo Zip Lipsky, la sensual actriz Olga Tell o el sueño erótico de la infancia de Gates, una actriz de un serial, Kay Allison (Franny Lipsky)…, que claro está tienen su inspiración en personajes de carne y hueso, con otros reales como Orson Welles, John Huston o Edgar Ulmer (con una trayectoria muy similar al propio Castle).

Leer Parpadeo es empaparse de un montón de directores del mundo del cine, actores y actrices, de corrientes cinematográficas como la Nouvelle Vague o de películas como Hojas de otoño de Robert Aldrich, La parada de los monstruos o El manantial de la doncella. Pero también de una cierta mirada crítica y de un análisis peculiar del que se puede estar de acuerdo o no, pero que siempre enriquece o que te hace plantearte caminos y teorías.

Cuarto parpadeo. La crítica de cine y el profesor universitario. Su pareja protagonista es todo un acierto. Nos cuenta una crónica sentimental que empieza como educación intelectual, emocional y sexual de una mujer que ama el cine y se convertirá en una crítica de cine influyente, Clarissa Swann, con el inocente y puro joven universitario Jonathan Gates. Después de la pasión, su historia se cortará abruptamente. Mientras, Clarissa alcanza fama como crítica, pero pone distancia física y mental con Gates, aunque siempre estará a la sombra, apareciendo en los momentos oportunos y proporcionándole las claves necesarias para su estudio. Muchos años después vuelven otra vez a encontrarse, y Clarissa se convierte de nuevo en la guía de Gates, la luz entre las sombras…, pero esta vez es Jonathan el que decide no escuchar, aunque sí rememorar. Los dos saben que lo suyo en la catacumba fue un momento para atrapar, una película especial. Y eso les une para siempre irremediablemente, aunque sus caminos sean totalmente distintos.

Clarissa Swann es la chica dura con experiencia, intelectual crítica y comprometida, sin pelos en la lengua (que puede ser una especie de álter ego de Pauline Kael), que arrastra cierto desencanto y amargura, que se convierte, a su pesar, en la luz de un Gates inocente que irá cayendo en la oscuridad.

Ella se convierte en crítica de referencia; él en un investigador universitario. Y lo hermoso, en uno de sus últimos encuentros, es que Clarissa le hace ver que el cine puede ser tabla de salvación y que lo que ella persigue es la belleza de las imágenes. Lo que transforma. Y lo que trata de advertirle a su amante, al que recuerda con algo más que cariño, es que él ha tomado otro camino a través de su investigación cinematográfica. Y para él el cine ha sido una senda que le ha hecho caer en la oscuridad y el nihilismo. En la destrucción y el horror. En un mundo oscuro…

Y su historia juntos, y su lectura apasionante, combate una de las frases que dice un importante personaje en un momento amargo: ¿Y quién lee a los críticos de cine? Al igual que opina que quién se mete entre las páginas de un estudio cinematográfico… Con Parpadeo deseas leer las críticas de Clarissa y meterte de lleno en la investigación de Gates.

Quinto parpadeo. Otra historia del cine. Y es que la novela entre parpadeo y pardeo contiene un montón de historias… y entre otras cosas se puede construir otra historia del cine. Una historia de sombras, de héroes caídos, de película olvidadas o no encontradas. De celuloide en descomposición. De estrellas olvidadas y marginadas. De directores que no pueden hacer las películas que aman, y se ven arrastrados a realizar otro tipo de películas que no quieren. De secuencias que parecen una cosa, pero en realidad están contando otras. De destrucción y recuperación de películas perdidas.

Una historia donde antes que los hermanos Lumiere o Edison, está la misteriosa desaparición de otro hombre a punto de dar a conocer al mundo la imagen en movimiento: Louis Aimé Augustin Le Prince. Y donde los orígenes del cine, el apasionante periodo del precine (intentos de dotar de movimiento a las imágenes), puede encontrarse no solo en la caverna de Platón sino también en distintos inventos del siglo XIV o posteriormente en aparatos como la linterna mágica.

Una historia de luces y de sombras…, como todas la historias.

Sexto parpadeo. De conspiraciones, religiones y otros asuntos varios. Y es que Parpadeo de Theodore Roszak es un thriller apasionante; una novela tesis; una crónica sentimental; una novela histórica y crítica sobre un periodo determinado; una novela sobre conspiraciones, que hunde sus raíces en los cátaros y los templarios; una novela apocalíptica con unas gotas de ciencia ficción y varias dosis de aventura. Una novela con mucha mala leche, con dosis de humor inteligente y también con pesimismo todo cubierto con un halo de melancolía y tristeza. Y es que hundirse en las 781 páginas de Parpadeo es prepararse para una proyección especial en la catacumba, en la sala Classic… y disfrutar al máximo.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.