1. It (It, 2017) de Andrés Muschietti

Adolescencia y miedos

Adolescencia y miedos

Miedo, infancia y adolescencia. Después de Mamá, Muschietti regresa al largometraje con It, una nueva adaptación de la novela de Stephen King con el mismo título. Así si en Mamá contaba una historia de fantasmas donde sus protagonistas eran dos niñas encontradas años después de ser dadas por desaparecidas (y partía de la historia que Muschietti ya había creado para un corto), en It no abandona el universo infantil y el miedo, solo que con una trama ya construida y el propio universo de King.

Así que una pandilla de adolescentes, que son los perdedores del instituto (que sufren todo tipo de bullying), y que cada uno esconde sus miedos particulares, pues habitan con los propios miedos de sus mayores… se enfrentan a una siniestra pesadilla, el payaso Pennywise. Viven en Derry, una pequeña ciudad marcada desde hace mucho tiempo por la continua desaparición de menores. Así Andrés Muschietti no solo logra una película de terror y sustos, sino que también logra meterse en una pandilla de adolescentes de los años ochenta, a lo Cuenta conmigo, que tratan de lidiar no solo con la amenaza exterior, sino con sus propios monstruos…, a veces, agazapados en sus propias casas o en el instituto. Quedamos a la espera de la segunda parte… cuando estos niños, ya son adultos… y el miedo y las pesadillas continúan en sus vidas.

2. La gran enfermedad del amor (The Big Sick, 2017) de Michael Showalter

La gran enfermedad del amor

Química y verdad

Una comedia romántica con gotas de autenticidad. Sí, La gran enfermedad del amor es chico encuentra chica, ambos se enamoran, surge una dificultad, y finalmente triunfa el amor. Pero es una comedia romántica que no solo es agradable de ver, sino que te arrastra porque te la crees, porque tiene gotas de autenticidad, de verdad. Y es que la historia que cuenta es la historia de amor de los guionistas del libreto, Emily V. Gordon y Kumail Nanjiani (también actor principal). Y eso se nota. Se siente. Y se agradece.

Por otra parte no solo hay química entre los actores principales Kumail Nanjiani y Zoe Kazan…, sino que están muy bien acompañados por todos los personajes secundarios: los padres de ella (unos divertidos Holly Hunter y Ray Romano), los padres de él, los amigos… Así esta mezcla de Club de la Comedia (es la profesión del protagonista), con romance intercultural con sus chispas habituales y cuento de la Bella Durmiente… donde el príncipe, ante un suceso determinado, valora su grado de enamoramiento e intenta acercarse a sus suegros y hacer comprender a sus padres que no quiere seguir la tradición… deja mucho más poso que una sonrisa.

3. Ladrón (Thief, 1981) de Michael Mann

Un momento clave

Un momento clave

Un antihéroe nihilista. Drive de Nicolas Winding Refn debe mucho a este Ladrón de Michael Mann. Así debutaba este director, Michael Mann, con la historia de Frank, un ladrón especializado y solitario que para cumplir su sueño (estar junto a la mujer que ama, construir una familia y un hogar), después de una vida compleja, se alía con un mafioso para dar un gran golpe y retirarse. Pero las cosas no salen tal y como él las había pensado, como su plan trazado.

La clave de esta película, y para entender a su antihéroe (un maravilloso James Caan), es una conversación íntima que tiene en una cafetería con la mujer con la que decide construir su futuro (Tuesday Weld). Ahí él no solo le muestra su plan trazado, sino que le cuenta su filosofía de vida. Y cómo si se siente atrapado, al borde del abismo, no importa el tiempo ni el espacio, sino conseguir un estado en que todo le resbale… para conseguir hacer todo lo que esté en su mano para seguir viviendo, seguir en pie… como si nada. Para llevar el caos y la destrucción… y continuar su camino. Así en Ladrón, Frank, que trata de hacer todo bien y tenerlo todo bajo control, llega de nuevo al abismo…

4. James Stewart y Robert Mitchum: las dos caras de América (James Stewart, Robert Mitchum: The Two Faces of America, 2017) de Gregory Monro

En Documentos TV emitieron un documental donde a través de las filmografías de dos grandes actores, James Stewart y Robert Mitchum, se reflejaba el alma, el estado de ánimo y la historia de América. Así el documental repasa la vida de ambos actores y hace interesantes lecturas sobre sus personajes en determinadas películas como Qué bello es vivir o Perseguido. Y cómo a través de sus formas de vivir, de sus reflexiones en las entrevistas y sus personajes se van captando los diferentes estados del país a través de grandes acontecimientos como la II Guerra Mundial, los años cincuenta, la caza de brujas y la guerra de Vietnam. Curiosamente ambos actores tan solo coincidieron en una película del año 1978 llamada Detective privado, un remake de El sueño eterno. Pero lo que me resultó más curioso, como señalan las hijas de ambos, es que tras el revelador diálogo que se establece entre sus vidas y sus filmografías…, estos dos actores que siempre vivieron paralelamente y pocas veces se cruzaron… murieron prácticamente a la vez. Robert Mitchum falleció el 1 de julio de 1997 y, al día siguiente, murió James Stewart.

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