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El blog de Hildy Johnson

Simplemente, un blog "de cine"

Detroit

… sueños rotos en un escenario vacío

En las películas corales, cada espectador tiene un personaje con el que se identifica o el que le ayuda a conectar y entender la historia. En Detroit de Kathryn Bigelow, Larry (Algee Smith) puede ser el punto de partida para exponer las claves de dicha película. Es joven, con ilusiones, y con un camino claro: triunfar en la música con su grupo The Dramatics. Una noche está a punto de alcanzar su sueño, de cantar en un gran escenario, y de que les fiche la discográfica Motown. 25 de julio de 1967, la fecha en que su vida puede dar un vuelco. Cuando está a punto de salir a actuar, se suspende el evento por los disturbios raciales de Detroit, la ciudad es un polvorín. Finalmente, canta él solo en una sala fantasma, sin público, y ve cómo su sueño se desvanece. Lo que no sabe es que en unas horas, el sueño se transformará en su peor pesadilla. Él es uno de los jóvenes que vivirá el dramático incidente del Motel Algiers. Un grupo de policías cree que desde dicho motel se oculta un francotirador y torturan durante la noche a doce jóvenes, diez muchachos negros y dos chicas blancas. Al final del motel saldrán tres cadáveres… y, también, un Larry que ya no quiere que su música la escuchen o la bailen los blancos, que abandona el grupo, que tiene dolor en la mirada, que ve cómo no hay justicia para lo que pasó aquella noche y que busca refugio, finalmente, en el coro de una iglesia. Pero sin dejar nunca de cantar.

Años sesenta, tensión racial y lucha continúa del movimiento por los derechos civiles… Han pasado más de cincuenta años y Detroit sigue teniendo una rabiosa actualidad. Nada en sus imágenes, aunque duela, es obsoleto. Sí se ha conseguido un paso importante, respecto aquellos años. Este año se han estrenado varias películas que cuentan esa otra historia de América, la mayoría con afroamericanos detrás de las cámaras, ofreciendo su mirada, una mirada que ya no es silenciada o mutilada: Moonlight de Barry Jenkins, Fences de Denzel Washington, Déjame salir de Jordan Peele o el documental I’m not your negro de Raoul Peck. Y esa mirada crea otra lectura, otros puntos de vista y es una mirada que ha tenido un largo recorrido para poder surgir… pero que ahora sí que está presente. Y, luego, está este largometraje de Kathryn Bigelow que sigue la estela de otros realizadores blancos como Robert Mulligan, Stanley Kramer, Norman Jewison o Alan Parker que trataron y tratan de ofrecer una mirada crítica y de romper estereotipos raciales. Sin embargo, la mirada de Bigelow es bastante amarga, porque no solo se ve demasiado presente en Detroit, sino que incluso el personaje que en los años sesenta podría haber caído en manos del actor Sidney Poitier y hubiera sido el héroe de la función, el guardia de seguridad Dismukes (John Boyega) no solo acaba mal parado sino que es silenciado. El personaje que serviría de puente entre blancos y negros se desmorona y no puede convertirse en héroe, sino que es rechazado y maltratado por unos y por otros. El personaje puente desaparece, hasta volverse casi anodino, como si no fuera posible una comunicación entre las dos partes.

Así Detroit formaría una trilogía junto con En tierra hostil y La noche más oscura donde la cineasta cuenta la cara oscura, compleja y difícil de la Historia contemporánea de EEUU. Kathryn Bigelow narra con nervio y se sirve de tres actos claros, y muy bien contados. Los momentos previos a la noche en el motel Algiers donde se visualiza cómo estalla la revuelta en Detroit y se presenta a varios de los personajes, la propia noche-pesadilla en el Algiers y el después, con esa mirada de desesperanza que deja la celebración del juicio.

Lo más triste de Detroit es su rabiosa actualidad.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

8 Comments

  1. Fíjate que a mí las historias personales de Detroit me convencen bastante poco, aunque admito que esa interpretación que haces sobre el papel de Dismukes en la obra es interesante. Luego, la presentación de ambientes y personajes me parece bastante buena, así como la tensión que se corta en el hotel… pero creo que el tercio final no lo resuelve a la misma altura.

  2. Suena muy, pero que muy bien. Me la apunto. El comienzo de tu relato sobre la película me ha recordado a “Empty tables”, una canción que narra cómo un cantante está cantando para un auditorio fantasmal. Of course, versión de Sinatra. Volviendo a la película, The Dramatics…en fin, unnombre premonitorio el del grupo. Saludos Hildy.

  3. 39escalones dice:

    Tiene cosas interesantes, pero me parece muy desequilibrada, y desde luego, demasiaaaaaaado larga. Le sobra media hora por lo menos. Como a tantos directores actuales, me parece que Bigelow es una gran técnica, pero no cuenta con guionistas a la misma altura.

    Besos

  4. Luis S. dice:

    Lo peor de la actualidad, Hildy, es cuando se pone rabiosa. Y hoy día, con los “media” que tenemos, rara vez no lo es.
    No he visto “Detroit”.

    Sobre Bigelow, como dices, narra con nervio siempre, sin duda. Tanto en “En tierra hostil” como en “La noche más oscura” consigue productos bien manufacturados, intensos, oscuros. Creo que le falta algo para ser una gran directora, una implicación mayor, un “personal touch”. A veces me parece que se centra demasiado en la estructura y no mide bien los tiempos, y no siempre trabaja bien la puesta en escena, que acaso le parezca una antigualla de concepto. En cualquier caso, una muy interesante directora en tierra hostil.

  5. Sí, querido, querido crítico abúlico, Dismukes me pareció uno de los personajes más interesantes de esta película coral. Y Larry, porque es el que más evoluciona. El tramo del hotel está magníficamente resuelto y efectivamente, Bigelow crea perfectamente el ambiente, la tensión y el ritmo de la película. El irregular tercio final no lo descarto de la película en absoluto, porque es donde se muestra más el discurso pesimista de la directora… con ese juicio de puntillas…

    Beso
    Hildy

  6. ¡Querido Marcos, qué alegría me ha dado leerte por aquí! Me encanta que te pases. Seguro que la película te interesaría… The Dramatics efectivamente tuvieron un nombre premonitorio. ¡Forever, Sinatra!

    Beso
    Hildy

  7. Mi querido Alfredo, desde que vi Le llaman Bodhi me hice seguidora de la Bigelow. Creo que realiza una interesante trilogía de la historia contemporánea en EEUU. Me parece buena técnicamente, y cerebral en su contenido. Creo que Detroit está bastante bien contada. Y, sí, creo que la irregularidad de la película también cuenta cosas.

    Besos
    Hildy

  8. Querido, querido Luis, Bigelow me parece interesante en varias películas. Creo que tiene pulso y que tiene una determinada manera de contar. Creo que en sus tres últimas películas es cerebral, muy cerebral… y eso le hace, a veces, no conectar. Sí es capaz de crear y generar ambientes en sus películas, y pienso que sí hay una puesta en escena meditada a la hora de contar sus historias.

    Beso
    Hildy

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