El amante doble

… la mirada de Chloé

Si en El perro andaluz, Buñuel rasgaba un ojo para indicar con ímpetu y violencia otra mirada sobre la pantalla; Ozon en El amante doble comienza con un primer plano explícito de una observación vaginal que se funde con el ojo de la protagonista, Chloé (Marine Vacth), una joven con una inestabilidad emocional evidente. Y así queda dicho que iremos unidos a su mirada y a sus entrañas, a lo más profundo de su ser. Además Ozon vuelve a trabajar con Marine Vacth, que si en Joven y bonita revelaba el difícil autodescubrimiento sexual de su protagonista, convertida en una belle de jour adolescente; en El amante doble enmarca su rostro bello en un museo de arte contemporáneo para ponerla en el centro de la trama de un thriller psicológico. Y en las dos, Marine Vacth es la representación del deseo y la seducción, siempre con un punto de inestabilidad o distanciamiento emocional.

Otro elemento importante es cómo Ozon se sirve esta vez como fuente de inspiración de una novela de la escritora Joyce Carol Oates, Vidas gemelas. Si bien no he leído la novela, sí conozco el universo de esta autora… y El amante doble cuenta con una protagonista con un pasado familiar complejo y que arrastra en su mochila de vida. Además refleja también una relación difícil con su progenitora y otra más todavía con el hombre del cual se enamora, su propio psicoterapeuta (Jérémie Renier). Esas turbias familias es una de las características de Oates. Como también la presencia explícita de la violencia física y emocional, así como un ambiente inquietante, de incertidumbre, de no saber muy bien qué pasa, de desconcierto (todo este ambiente se muestra de manera excelente en una recopilación de cuentos de la escritora recientemente publicada por Alba, El señor de las muñecas y otros cuentos de terror).

Así Ozon vuelve a la luminosidad oscura (valga la paradoja) de Joven y bonita para dejarse llevar por la mirada de Chloé, que a veces se cruza con la de su gato Milo (otro gato cinematográfico de testigo de una historia). Y esa mirada deja la historia sumida en una continua ambigüedad y duda constante. El cineasta francés se sumerge así, cinematográficamente hablando, en referentes cinéfilos de inquietantes thrillers pasicológicos. Y son evidentes, por la naturaleza de la historia, las huellas de David Cronenberg e Inseparables o de Brian de Palma y Hermanas o Vestida para matar.

Lo que sí es cierto es que El amante doble vuelve a mostrar cómo François Ozon es un director que según la historia que tiene entre manos, busca una forma de contarla, dando así coherencia a toda su filmografía. Por eso Ozon es el autor de 8 mujeres, El tiempo que queda, Frantz o El amante doble… cada historia le pide una forma diferente y cada una llega de una manera distinta al público. Y se nota también la fascinación de Ozon por ciertos rostros femeninos de la historia de cine y los recupera para sus películas, además de buscar otros nuevos. Así por sus películas se han paseado Catherine Deneuve, Danielle Darrieux, Charlotte Rampling, la recientemente fallecida Jeanne Moreau… y en El amante doble, Jacqueline Bisset. Lo que logra François Ozon es que nunca deja indiferente.

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