Solo Dios lo sabe

Mr Allison y la hermana Ángela solos en una isla del Pacífico

El marine todo fuerza bruta, que viene de los bajos fondos y que ha pasado por muchos reformatorios y, según él mismo, con poco cerebro (Robert Mitchum) y la monja delicada, educada, inteligente y, como se intuye, de buena familia (Deborah Kerr) quedan atrapados en una isla del Pacífico en la Segunda Guerra Mundial con el acecho continúo de los japoneses. Así John Huston, seis años después de La Reina de África, vuelve a ponerse frente a una historia de amor imposible entre dos seres opuestos en circunstancias extremas. En Solo Dios lo sabe, Robert Mitchum se pone en la piel de un personaje…, Mr. Allison (como siempre le llama la hermana Ángela), que tiene todas las características del tipo duro en tiempos de guerra pero que a la vez posee una sensibilidad y ternura que desarma.

Si hay algo además que también se transmite en esta película es la química existente entre sus dos protagonistas, Robert Mitchum y Deborah Kerr (que protagonizaron posteriormente más películas juntos). Si bien con los protagonistas de La Reina de África también se notaba esta química mágica (Katharine Hepburn, Humphrey Bogart), en Solo Dios lo sabe siempre se juega con una tensión sexual no resuelta y el metraje destila una sensualidad tierna y suave, siendo el responsable del erotismo extremo un Robert Mitchum que exhibe su cuerpo de hombre duro. Por otra parte, la película cuenta con maravillosas e inolvidables secuencias una historia de amor imposible por incompatibilidades de profesiones y creencias. Y si bien no alcanzan la plenitud física, sí consuman una fuerte unión espiritual, así las últimas palabras de la hermana Ángela a Mr. Allison es que siempre será su compañero espiritual.

Solo Dios lo sabe combina a la perfección un cine de aventuras, con fondo bélico, y una historia de amor especial con delicados detalles para ir contándola. Y tampoco falta el humor. Las conversaciones entre la hermana Ángela y Mr. Allison no tienen desperdicio. Como esa primera toma de contacto en que ambos explican sus vidas y sus convicciones y cómo se sienten identificados (después de haber explicado cómo han terminado en dicha isla). Él cuenta su vida como marine, sus principios y sus compromisos y ella le narra su vida como monja, sus principios y sus compromisos. Los dos establecen una relación de respeto, admiración y ayuda mutua para su supervivencia, que se ve desde su primera aventura juntos: la caza de la tortuga. Sin embargo, la imposibilidad del amor físico, y la posibilidad de que su estancia en la isla se alargue más de lo que piensan, estallará una noche de lluvia y tormenta en que Mr. Allison se emborracha con sake… y donde la hermana Ángela huye de la cabaña que comparten. Cuando Mr. Allison la encuentra al día siguiente, esta ha caído enferma y él se siente tremendamente culpable. Y así se lo dice cuando ella se recupera, Mr Allison, todo ternura, le confiesa que no debería haberse asustado de él, que jamás le haría daño…, que antes se moriría. Y ella lo mira con amor y le confiesa también que no tenía miedo, que huía de ella misma y de la verdad que se desprendía de las palabras de él…

A la vez que se va tejiendo la historia entre ambos, la aventura está garantizada por la presencia física de los japoneses en la isla… y la tensión sube en cada fotograma pues tienen que evitar que les localicen. Ambos tienen que vivir ocultos en una cueva y en dos ocasiones Mr. Allison debe visitar el campamento para conseguir provisiones y mantas. Y esas dos visitas están realizadas con el suspense necesario pues hasta el final no se sabe si saldrá con éxito o no y si conseguirá o no el objetivo deseado. Además también en el último enfrentamiento que se produce en la isla, y que además supondrá el fin de su convivencia, será crucial la presencia del marine para llevar un plan adelante que facilite el desembarco de sus compañeros (en este caso, no como en La Reina de África, es más pasiva en la acción final el personaje femenino).

Solo Dios lo sabe es de esas películas que por mucho tiempo que pase se recuerdan con cariño y al volver a verlas, se recupera de nuevo las mismas sensaciones y buenas vibraciones que provocan en cada nuevo visionado. Y Robert Mitchum como Mr Allison combina erotismo y sensibilidad, además de no abandonar su mirada y ademanes de hombre duro, creando un personaje inolvidable que forma parte de la galería de perdedores de la filmografía de John Huston.

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