Kedi

Un gato en Estambul

Llevo ya catorce años con mi gata Sally… y me sigue absolutamente a todas partes. Si yo no duermo, ella no duerme…, con eso os digo todo. Hace poco tuve que teclear toda la noche frente al ordenador por trabajo… y se quedó en mis rodillas. No se movió de mi lado. No es de extraña que me llame la atención la presencia de los gatos en la pantalla grande. Y voy a hablar de tres apariciones estelares de gatos.

En la serie documental sobre cine del crítico Mark Cousins se nos cuenta que el invento del primer plano (una de las herramientas fundamentales del lenguaje cinematográfico) fue cosa de un británico: George Albert Smith, todo un pionero del cine. En un cortometraje titulado Sick kitten (1903), se filma el rincón de un cuarto donde dos niños cuidan de un gato, mientras otro merodea alrededor, y de pronto ocurre algo: la cámara se centra y se fija en el gatito que está en los brazos de la niña y que come, ávido, de una cucharita. Su rostro ocupa gran parte de la pantalla. Un increíble y bonito primer plano que hace que el espectador centre su atención en él. El primer plano (o uno de los primeros) en el cine fue de un gato.

El gato también puede servir para poder contar una historia, bien como observador o porque su presencia puede explicar más el comportamiento de un personaje. El gato como elemento narrativo. El gato como vía de escape del humor en una historia muy oscura… Tal y como ocurre en Lady Macbeth de William Oldroyd. Donde un gato no solo es observador, sino que también sostiene el tono de humor negro en escenas duras y secas. Para enmarcar la escena del desayuno de la protagonista con el gato…, que todo lo observa.

También el gato es objeto de estudio y análisis como muestra un documental ahora mismo en cartelera: Kedi, de Ceyda Torun. Un documental turco que a través de siete gatos callejeros en las calles de Estambul atrapa el espíritu de la ciudad. La cámara les sigue por los tejados, por el puerto, por las casas por las que se cuelan, por los callejones, por los bajos o en el puerto… Cuenta la vida de los gatos y cómo se comportan, pero también de aquellos que se interesan por ellos y les cuidan. Y su hogar, su casa, es Estambul, la otra gran protagonista del documental.

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