Stefan Zweig. Adiós a Europa (Stefan Zweig: Farewell to Europe, 2016) de Maria Schrader

Stefan Zweig

… Mirar a través de la ventana

Solo por la secuencia final de Stefan Zweig. Adiós a Europa merece la pena analizar esta película de la realizadora Maria Schrader. En una decisión inteligente de puesta en escena, el espectador vive un momento emocionante, desgarrador y demoledor a través de un espejo. Un momento íntimo, privado y doloroso. Con un máximo respeto hacia el escritor Stefan Zweig y su segunda esposa Lotte Altmann. Un reflejo de incertidumbre.

Y es que Schrader visualiza la vida de Zweig en sus últimos años de exilio por el continente americano, sobre todo en Brasil. Un Zweig que deambula, que aguanta, que se apaga, que se marchita de desesperanza…, que prefirió el silencio y creer en que el pacifismo era posible… hasta que ya no pudo sostener su creencia. Que decía adiós a una Europa que cada vez comprendía menos, una Europa que se hundía. Y en un momento actual de incertidumbre no es de extrañar que vuelva la figura de Zweig y que se convierta otra vez en escritor de cabecera.

Stefan Zweig. Adiós a Europa no es un biopic al uso, sino que su directora opta por dejar distintas estampas de un periodo concreto de su vida. La película está formada por secuencias que podrían visualizarse independientemente, como si fueran cortometrajes, pero que juntas forman las piezas de un puzle para culminar en un cuadro trágico. Maria Schrader exige un esfuerzo por parte del espectador, es decir, parte de que aquel que acuda a ver la película conoce la vida y obra de Zweig. El que no sepa absolutamente nada va a tener difícil reconstruir su historia… pero sí puede contar con destellos para empezar a indagar.

Por otra parte, las estampas dejan un montón de momentos cinematográficos: una lágrima de Zweig mientras escucha una peculiar versión en plena naturaleza brasileña del Danubio azul; una mesa cubierta de flores de colores; un Zweig emocionado ante el cariño que recibe de un perro; un diálogo para enmarcar con su primera esposa Friderike Maria Burger von Winternitz; una rueda de prensa de lo más intensa; Zweig mirando a través de una ventana de un coche o de un balcón… y finalmente este escritor cede la mirada al espectador que ve lo que ocurre a través de un espejo.

Lo tuyo y tú (Dangsinjasingwa dangsinui geot, 2016) de Hong Sang-soo

... Reconstruir de nuevo una relación

… Reconstruir de nuevo una relación

Hong Sang-soo parece que hace un cine sumamente sencillo… pero no es así. Tras la sencillez se esconde lo complejo. Complejidad en lo que cuenta y en cómo lo cuenta. Lo tuyo y tú es una historia de desamor y de amor. O la historia de una relación que se rompe y se reconstruye. ¿Cómo volver a empezar de cero? Lo tuyo y tú… puede contar muchas historias diferentes, según los ojos del espectador que la mire.

A mí me cuenta la historia de una ruptura por la desconfianza, la mentira y la desilusión entre un pintor con la pierna rota (y las emociones también) y su amada que no se encuentra entre promesas incumplidas y litros de alcohol. Veo que él la echa de menos y descubre que la quiere y que ya no le importa el qué dirán, le gusta tal y como es. E intuyo a una chica compleja que no se encuentra y que trata de construir su identidad con unos y con otros para volver con energía renovada, ilusionada y con muchas ganas con su verdadero amor, el pintor. Un chica a la que le encanta reinventarse, crearse, y recuperar lo fresco y lo nuevo.

Y en esta historia de chico busca desesperadamente a chica para volver a reconciliarse; ella con otras identidades distintas, y siempre jugando al equívoco, se encuentra entre copa y copa con un hombre de pelo gris y un director de cine… y puede que al final estos dos hombres se queden charlando en un bar, y la chica de sus desvelos llore en un callejón oscuro, y allí se tope con el pintor de la pierna rota. Y que ambos decidan, como si no se conociesen, volver a ilusionarse. Y quizá amanecer en la cama juntos tomando trocillos de sandía fresca. Pero esta es mi historia. Quizá a ti Hong Sang-soo te cuente otra cosa totalmente distinta. Todo es cotidiano, pero nada es sencillo. Ahora, eso sí, una sonrisa seguro que está a punto de surgir de tu boca.

John Wick. Pacto de sangre (John Wick: Chapter Two, 2017) de Chad Stahelski

Johh Wick

… un tipo duro y su perro, fiel compañero

Pues sí a veces me apetece ver simplemente una película de un tipo duro. Una de peleas, persecuciones y disparos. Y si ese chico duro, John Wick, asesino profesional, tiene el rostro de un actor al que he acompañado a lo largo de los años: ¿qué más quiero? John Wick es Keanu Reeves… no necesita hablar mucho y solo con su presencia dota al personaje del carisma necesario.

Hay una primera parte que no se estrenó, pero una tiene sus fuentes y entró sabiendo todo sobre Wick. Además este tiene un perro (y recuerda a otro que perdió) sin nombre como fiel compañero. Tampoco le abandona el recuerdo de su esposa fallecida. John Wick. Pacto de sangre es una película que te entra por los ojos…, es absolutamente visual, con ritmo y coreografía te va conduciendo por un reguero de tortazos, balas, muertos y sangre. Wick es un asesino profesional al que no le dejan retirarse ni cicatrizar su dolor por la pérdida del ser que más amaba y por el que se retiró de la profesión. Wick es un hombre atormentado que huye sin descanso. Y cada acción le va hundiendo en aventuras más tenebrosas y oscuras para él y su destino. Pero, por suerte, John Wick vive en un mundo de ficción que tampoco se toma demasiado en serio y por eso riega todas sus desventuras con un punto de humor que se agradece en cada momento.

Como buen personaje de saga se envuelve en un universo especial: el Hotel Continental donde los asesinos profesionales tienen unas reglas muy peculiares. Pueden encontrar desde catas muy especiales hasta sastres peculiares. Bajos fondos, pero también sitios sofisticados. Personajes-pincelada con carisma, rescate de viejas glorias de la interpretación… En este capítulo John Wick va hasta Roma y se codea con una especie de mafia extraña. En esta aventura no falta incluso un homenaje modernista a los espejos de La dama de Shanghai.

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