Loving

Un matrimonio frente al televisor una noche cualquiera ante un programa divertido… Ella sentada en el amplio sofá y él que se tumba encima de sus rodillas. Ambos ríen. Y un objetivo capta esa complicidad íntima. La cámara de Grey Villet atrapó para Life la intimidad de un matrimonio interracial, Richard y Mildred Loving, en los años sesenta. Y la mirada de Villet es la que decide atrapar el director Jeff Nichols para contar la odisea de los Loving.

No hace tanto tiempo las leyes de varios estados de EEUU, entre ellos Virginia, condenaban los matrimonios interraciales. Y fueron los Loving, después de años de litigio, los que consiguieron que el Tribunal Supremo derogase esas leyes racistas el 12 de junio de 1967. Pero Nichols no cuenta su historia desde los tribunales, las manifestaciones, la algarabía de la prensa o las grandes frases, sino que indaga en la intimidad de esa pareja a la cual se la condena al exilio, sin derecho a construirse un hogar donde ellos desean.

Así recoge momentos íntimos y dolorosos, pero también el cariño y el amor que existe entre una pareja a la que ley no permite que se amen libremente por tener un color de piel diferente. Y los Loving no son un matrimonio que se come el mundo, que se echa a las calles para protestar, que vocea y se indigna ante la injusticia. Richard (Joel Edgerton) es un hombre sencillo, silencioso y trabajador que solo quiere que le dejen proteger a su familia y construir (es obrero concienzudo de profesión) un hogar y al que no le gusta exponerse ni exponer a los suyos. Y Mildred (Ruth Negga) es una mujer fuerte que ama a su familia y que da importancia a la naturaleza y a las raíces. Por eso siente que se apaga en el exilio, pues le hacen vivir una vida que no quiere.

Jeff Nichols acompaña a sus personajes y cómo luchan por mantener su intimidad y su complicidad intacta. El director norteamericano que destaca por las miradas que elige para contar sus historias: el miedo y la paranoia del obrero de Take Shelter o el camino a la madurez de un niño en una deprimida isla del Mississippi en Mud. Se centra ahora en la intimidad de un matrimonio. Y cómo luchan por el regreso, por vivir donde ellos quieren. Sin aspavientos, con silencio y miradas. Con las palabras justas y gestos íntimos. Así el silencioso Richard le pide a su abogado: “Dile al juez que quiero a mi mujer”. Solo quiere la tranquilidad de estar con su mujer y sus hijos sin miedo alguno a que les detengan o les hagan daño. Solo quiere cuidarlos y protegerlos. O Mildred, desde el hogar, decide escribir una carta al secretario de Justicia, Robert Kennedy, y este remite la petición a la Unión de Libertades Civiles de Estados Unidos. Mildred, que no renuncia nunca a volver. E igualmente no se nos presenta un abogado brillante y justiciero, sino uno que empieza, con la inexperiencia por bandera, pero con fuerza y con la ilusión suficiente para seguir adelante.

Loving muestra la intimidad del matrimonio y ahí está la fuerza de la historia, porque se ve la lacerante injusticia que sufren por unas leyes ridículas que duele escucharlas con solo mirarlos: en una cena, en una reunión de amigos, en un picnic, en la cama o en el sofá viendo la televisión…

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.