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El blog de Hildy Johnson

Simplemente, un blog "de cine"

Primero conocí el remake y más tarde la película original. Curiosamente Always es una de las películas más denostadas de Spielberg, pero a mí me encanta. Un año después triunfaría otra película de amor más allá de la muerte, Ghost, que me parece mediocre y peor construida que Always (y reconozco que la vi en su momento y la disfruté: uno de mis secretos inconfesables es mi simpatía por Patrick Swayze). Always es una película con corazón y con un amor inmenso hacia el original clásico. Y como siempre regala momentos visuales que suelen ser sello de Spielberg. Dos en el cielo y Always cuentan una historia de amor, libertad y muerte: la de Pete y Dorinda o Dorinda y Pete. Y entre medias se cruza el bueno de Ted. Y en el guion de ambas sobrevuela Dalton Trumbo.

Dos en el cielo (A Guy Named Joe, 1943) de Victor Fleming

Dos en el cielo

Durante y después de la II Guerra Mundial hubo una corriente de películas de corte fantástico que hablaban de milagros o de vidas después de la muerte. Y en ese ciclo de películas se enmarcaría Dos en el cielo de Victor Fleming. Una forma de consuelo para todos aquellos que perdían seres queridos en el campo de batalla o una esperanza de vida futura para los que llegaban con fuertes secuelas físicas y psíquicas. Así nos encontramos con Su milagro de amor de John Cromwell o A vida o muerte de Michael Powell, Emeric Pressburger.

Pete (Spencer Tracy) es un aviador en plena guerra, que no mide el peligro, enamorado de Dorinda (Irene Dunne), también aviadora. Su complicidad, sus bromas, sus peleas y reconciliaciones auguran una larga historia, pues como dice el mejor amigo de ambos, Al (Ward Bond)… su enamoramiento es con veneno lento, de esos que permanecen. Pero en una misión de guerra, Pete, que como siempre arriesga al máximo, muere. Y Pete y Dorinda se quedan con palabras sin decir… y sin volar juntos (una de las continuas chanzas de Pete es que su novia vuela realmente mal). Este llega, sin embargo, a una especie de limbo donde le asignan una misión: velar y ayudar a un piloto novato, Ted (Van Johnson). Su tarea le parece fácil… hasta que los destinos de Ted y Dorinda se unen, y Pete se descubre todavía, aun en su condición de fantasma, profundamente enamorado.

La película está contada con sencillez y naturalidad, además de maravillosamente interpretada, y lo fantástico forma parte de la vida cotidiana, sin necesidad alguna de efectos especiales. Para las visitas de Pete a esa especie de limbo, basta con una niebla que le hace como andar entre nubes. Y Pete se mueve como Pedro por su casa entre los vivos, solo que nadie lo ve, si acaso lo presienten. La magia de Dos en el cielo es plasmar la complicidad de los amantes en vida y disfrutar de cada una de las declaraciones de amor que van in crescendo… hasta ese vuelo final juntos con las palabras que Pete nunca dijo a su amada. Y también hacer absolutamente creíble ese triángulo entre Pete y Ted con Dorinda. Así como también dar un significado a la palabra libertad personal y emocional (la que siente Pete cuando vuela en el cielo y que también explica al principio de la película a un grupo de niños), pues lo que descubre nuestro protagonista en ese limbo es que si ama realmente a Dorinda tiene que desear su libertad, su libertad para rehacer su vida y ser feliz.

Victor Fleming dirige una película de un romanticismo cotidiano que transciende de forma sencilla. Y además es una gozada ver una lista interminable de buenos secundarios como Lionel Barrymore, James Gleason e incluso descubrir en un pequeño papel a la futura sirena Esther Williams.

Always (Always, 1989) de Steven Spielberg

Always

Las historias de amor más allá de la muerte siguen funcionando y cada década tiene sus películas. Aunque es cierto que en ciertos momentos hay más necesidad de aferrarse a un más allá. Al fin y al cabo el hombre siempre ha tratado de entender a Eros y Tanatos. O también de fantasear que hay después de la muerte. Así que a finales de los setenta fue Warren Beatty quien realizó otro remake de un clásico que indagaba en el tema: él dirigió El cielo puede esperar… inspirándose en El difunto protesta. Después vino a finales de los ochenta la película que nos ocupa, Always. Y al año siguiente Ghost. El caso es imaginar siempre, como aquella joya que es El fantasma y la señora Muir, que también hay amor al otro lado, y que siempre hay una presencia que facilita la vida, que cuida y protege.

Steven Spielberg transforma un clásico que se nota que ama y respeta. Y lo que le “toca” es la historia de amor y es en lo que hace total hincapié en su remake personal. Así mantiene la complicidad entre los amantes, las palabras no dichas, las escenas claves (la del vestido, con una pequeña variante interesante: en Always ya está Ted presente y se convierte en hombre enamorado a primera vista) y el vuelo final juntos. Los dos son también aviadores, como en el original, pero no hay guerra. Son aviadores que se dedican a la extinción de incendios.

Spielberg también introduce lo fantástico de manera cotidiana, sin lluvia de efectos especiales, y el limbo es mucho más simplificado que en su antecesora: el más allá tiene el rostro de una cara de ángel: Audrey Hepburn. Y la película se centra mucho más en el sufrimiento de Pete (Richard Dreyfuss) porque descubre lo realmente enamorado que estaba y está de Dorinda (Holly Hunter)… y su esfuerzo de amor de dejarla absolutamente libre para amar y rehacer su vida.

En Always además el personaje de Ted (Brad Johnson), un buen chico, convierte en el sentido de su vida conquistar a Dorinda de la que se enamora antes de que fallezca Pete (en el momento del traje vaporoso). Luego así aumenta la tensión y el triángulo entre los tres personajes. Tampoco falta el mejor amigo de la pareja (John Goodman) que trata de sacar a Dorinda del pozo de su amargura y animarla a iniciar su nueva historia de amor.

Steven Spielberg se vuelca en los momentos románticos y ahí consigue además la sublimación del sentimiento amoroso, del enamoramiento: el amor de un fantasma (al que le quedaron muchas cosas por decir) y el de un hombre de carne y hueso (que las dice todas). Y en medio Dorinda que amó intensamente pero que no quiere seguir siendo una muerte en vida, quiere volver a ilusionarse y amar…

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

14 Comments

  1. Todas estas películas siguen la tradición del cuento de fantasma del siglo XIX; esos fantasmas en pena que antes de partir del todo, les quedan aún algo más que resolver. Oscar Wilde con su El fantasma de Canterville cierra para siempre las historias de fantasmas cubiertos con una sábana y arrastrando una bola de hierro para el estupor de los victorianos bien pensantes y bien carcas. Canterville ya es el hazmerreír de todos. Luego el tema del fantasma se hizo romántico, sobre todo, en el cine. Pero también hubo una vertiente sobre el muerto que no lo sabe que está. Te recomiendo encarecidamente un relato de tan solo una página titulado “Aquí vivía yo”, de la gran Jean Rhys. A mi juicio es uno de los mejores relato de fantasmas jamás escritos. Luego Shymalan realizaría en 1999 El sexto sentido que no llegó alcanzar en casi dos horas lo que alcanzó Rhys en menos de una página.

    En fin, que me ha gustado tu texto, amiga Hildy, por la ternura y sensibilidad que expones, además del repaso que haces para la memoria de todos nosotros. Decía García Márquez: “No hay fantasmas, solo gente que no es real”. Quizá tenía razón el hombre. Lo paranormal, los fantasmas, no es más que una serie de preguntas sobre lo que ocurre en el interior de nuestras mentes. Lo paranormal es lo que no entendemos, nuestros límites, y los fantasmas somos nosotros, pero tontos,insensibles.

    Si cuando estés durmiendo se abre de repente la ventana de tu habitación y las cortinas se hinchan, no te asustes, soy yo que te estaré dando las buenas noches.

    Besos con un uhhhhhhh!!!

  2. De Jean Rhys, querido Francisco, solo he leído Ancho mar de los Sargazos. Así que apunto con deleite el cuento Aquí vivía yo. Ando últimamente hundida en la lectura de dos casas la desolada de Dickens y la infernal de Richard Matheson… Y me quedo con esa frase de García Márquez: “No hay fantasmas, solo gente que no es real”… que se construyen en la retina, en la cabeza, en la mente.

    Sí, siempre me ha parecido bonito imaginar, como en estas dos películas, que a tu lado tienes sombras que solo quieren que te vaya bonito…

    Besos con una sombra etérea
    Hildy

  3. Bet dice:

    Querida Hildy, qué tentación ver estas dos películas, me encanta ver la versión original y la remake de una misma historia. Y en este caso la original me intriga mucho con ese elenco de lujo (en particular, este año me enamoré de Van Johnson). La de Spielberg creo haberla visto hace muuuuchos años, pero no estoy segura, tal vez me confunda con otra película…
    Pensando en películas sobre la muerte y el amor, en mi descubrimiento de la filmografía de Fredric March encontré una peli en la que interpreta a la mismísima Muerte, “La muerte de vacaciones” que décadas mas tarde tuvo su propia remake en “¿Conoces a Joe Black?). ¿Viste la de March? Encontré un pack en DVD que contiene ambas y no veo la hora de tenerlo entre mis manos.-
    Te mando un beso enorme, Bet.-

  4. Van Johnson está superjovencito y en un papel absolutamente enamorable en Dos en el cielo. Mi querida Bet, adoro La muerte de vacaciones y ojalá la muerte fuera como Fredric March en esta película. Es una gran película e inteligente y divertida…
    Sin embargo, el remake me aburrió soberanamente y no hace justicia al original… ¡y si la muerte fuera Brad Pitt no me enamoraría, sino que me aburriría soberanamente! Pero merece la pena verlas y compararlas.
    Beso
    Hildy

  5. Monica dice:

    Tu blog es un reducto de amor no sólo al séptimo arte sino al arte sin numeración alguna. Gracias!!!

  6. Mi querida Mónica, qué alegría leerte. Muchísimas gracias por tus palabras. Qué ilusión.
    ¡Disfruta de estos fantasmas que velan por nosotras!

    Beso
    Hildy

  7. 39escalones dice:

    De todos estos fantasmas, yo me quedo con el de la señora Muir. Y entre estos dos, me quedo con Fleming antes que con Spielberg, que siempre la pifia cuando quiere hacer películas para “adultos”. Particularmente, Always es tan decepcionante que me duele personalmente que fuera el último papel de Audrey Hepburn. Me hubiera gustado una despedida más digna para ella, se lo merecía.
    Besos

  8. … Ay, esos fantasmas, querido Alfredo. Como ves yo defiendo Always de Spielberg… me parece un bonito relato cinematográfico y Hepburn tiene el papel que todo el mundo le asignó: un ángel. Sé que es una película bastante odiada (incluso para los que gustan y disfrutan de la filmografía del director), pero yo creo que Spielberg ama el original de Fleming y realiza un respetuoso y bello remake.

    Beso
    Hildy

  9. Victor dice:

    Si no me equivoco es en Poltergeist, puede que me equivoque, donde los protagonistas estan viendop la película de Fleming. Supongo que la de Spielberg no gusta debido a que es una en la que decide que el almibar forme parte de la trama sin complejo alguno. Una vez se acepta esa premisa a mi me parece que fluye bien…la otra tb…y tal vez ambas pequen de lo mismo…pero no se debiera considerar un debe cuando es una opción del director. Un abrazo

  10. Mi querido Víctor, qué alegría leerte de nuevo. Y tienes razón en las dos películas el espectador tiene que meterse en las reglas del juego… Y entonces disfrutarlas. Beberte el almíbar y degustar lo dulce. También puede haber almíbar bien hecho.

    Beso
    Hildy

  11. Javier Alejandro Ramos dice:

    Fantasmas buenos, fantasmas malos. El cine se ha nutrido de ellos siempre para lograr productos estupendos, como también bodrios intragables. Me gustan esos clásicos de la Sra. Muir, y el “Dos en el Cielo” con Tracy (uno de mis actores favoritos, todo lo hacía bien), Irene Dunne y Van Johnson. “Ghost” es maravillosa, y “Always” de Spielberg me gustó, aunque si coincido en que faltó algo para hacerla redonda. La presencia de Audrey Hepburn hace que se convierta en un nuevo clásico.
    Pero hay muchas más. Los fantasmas de “Beetlejuice” son geniales, como su director Tim Burton. No asustan, pero dejan su mensaje. Espantan con ganas los de “Poltergeist”, “13 Fantasmas” (la clásica me horrorizaba de niño, luego ya no le encontré miedo, y sí a la más reciente), “Los Otros”, “Barco Fantasma”, “Habitación 1408”, “Barco Fantasma”, “El Resplandor”, “El Conjuro”, “Actividad Paranormal”, “Terror en Amityville”, “El Orfanato”, “Dark Water”, “Revelaciones”, “Al Final de la Escalera”, “Mamá”, “El Espinazo del Diablo”, “La Dama de Negro”, “Voces del Más Allá”, la última llamada “Cuando las Luces se Apagan”, y las horrendas criaturas del más allá en varias cintas japonesas (“El Aro”, “La Maldición”, “La Llamada”, “El Grito”), de las que bebió la española/mexicana “Km. 31”. Dos clásicos son, para no cansar ya, en sus diferentes estilos, “Los Cazafantasmas”, una comedia alocada pero muy bien realizada, y “Sexto Sentido”, con un final memorable.

  12. Pues sí, querido Javier Alejandro, la verdad es que a mí también me gustan las películas de fantasmas y muchas de las que nombras. Y los fantasmas siguen inspirando… Hay una de animación japonesa reciente que es una hermosa historia de fantasmas: El recuerdo de Marnie. Y me está esperando Los 13 fantasmas de William Castle, la clásica.

    Tienes razón Spencer Tracy ¡qué bueno era!¡Y qué personajes construyó!

    Beso
    Hildy

  13. IVÁN dice:

    No sabía que ALWAYS era un remake…debe habersido mucho mejor el original,por lo que se ve en la imponente lista del reparto
    Lo que es a mí ,Holly Hunter y Richard Dreyfuss me parecieron bien insignificantes fisicamente como héroes de una historia de amor y heroísmo

  14. Pues, Iván, si puedes ver la película original merece la pena. Aunque a mí Always ya digo que me gustó. Son tiernos Holly y Richard, tienen química. Te los crees.

    Beso
    Hildy

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