Money Monster (Money Monster, 2016) de Jodie Foster

Money Monster

Nadie le puede negar a Jodie Foster una película tremendamente entretenida, Money Monster, pero a la vez poniendo sobre la mesa reflexiones interesantes. Reflexiones para estos tiempos, que se repiten una y otra vez pero nunca parece suficiente. El nombre de la película es el mismo que tiene un programa de economía que tiene un presentador estrella de vuelta de todo con cara de George Clooney, que se deja llevar por una directora de programa ya cansada de su monotonía laboral (y de los caprichos del presentador estrella) con el rostro de Julia Roberts. El programa tiene esa mezcla peligrosa de entretenimiento puro y duro, sin responsabilidades en las informaciones y consejos que aporta. Sin profundizar en la verdadera información económica… y entonces les estalla en la cara esa forma de enfocar este tipo de noticias, cuando en pleno programa en directo entra un joven airado (Jack O’Connell), fuera de sus casillas, pidiendo explicaciones…

En la película se puede decir que existen ecos lejanos del cine de Sidney Lumet, un cruce entre Network y Tarde de perros, donde Jodie Foster teje una película correcta, con ritmo y con un buen empleo del sentido del tiempo (también con alguna solución de guion y puesta en escena un tanto inverosímil a mitad de la película, que resta eficacia a la propuesta). Money Monster transcurre en lo que duraría un programa en directo con una tensión acelerada. Y logra la construcción de varios buenos personajes que van in crescendo en su implicación en la trama. Así está el presentador irresponsable que va tomando conciencia de su papel, la directora de programa que controla la situación y recupera la pasión por un trabajo bien hecho, la desgarradora figura de un perdedor y víctima del sistema (cuya atención mediática y drama durará lo que ocupa su aparición en televisión, luego el espectador reanudará lo que estaba haciendo en cuestión de segundos), el tiburón financiero de una economía globalizada que se nos escapa de las manos y la jefa de un gabinete de prensa de una gran empresa, que opta por la responsabilidad de su cargo…

Lolo (Lolo, 2015) de Julie Delpy

Lolo

Al visionar Lolo, la nueva propuesta de Delpy como directora, es inevitable recordar otra comedia independiente americana que supuso toda una sorpresa en su momento: Cyrus, de Jay Duplass, Mark Duplass. Las dos presentan a jóvenes adolescentes con problemas mentales y un complicado complejo de Edipo que hacen la vida imposible a sus madres (inconscientes) y a las nuevas parejas de estas. Mientras Cyrus terminaba construyendo una amarga comedia de soledades, Lolo tiene más mala baba y convierte una historia terrorífica de un sociópata destructor en una comedia negra. Mientras en Cyrus el espectador terminaba empatizando con sus imperfectos personajes, comprendiendo, en Lolo este se distancia más de ellos. Y esto es lo más original y destacable de la nueva comedia de Delpy. Esta se reserva el papel de esa madre irresponsable, neurótica, inconsciente, moderna, hipocondriaca, clasista, egoísta… que en el punto culminante del descubrimiento de un hijo enfermizo decide romper, cortar tranquilamente el lazo. El detonante de la nueva fricción entre madre e hijo es la aparición de un buen hombre: Jean René (Danny Boon), que sufrirá todos los ataques de Lolo, que hace lo imposible por dinamitar su vida. Pero la transformación final de Jean René es demoledora…, el personaje pierde toda su inocencia para vivir en un mundo urbano de lobos. Todo de una manera fina, sutil, suave… a la francesa. Bajo una aparente comedia negra de final feliz se esconde una película triste, incómoda.

Häxan. La brujería a través de los tiempos (Häxan, 1922) de Benjamin Christensen

Häxan

Madrid cada vez tiene más propuestas interesantes de cine de verano. La ciudad ofrece un abanico muy especial. Una de las opciones es La Terraza Magnética de La Casa Encendida con una interesante y arriesgada programación de películas sobre brujería, ocultismo, sectas… Y en este marco me ha sido posible visionar por fin una joya del cine silente, de difícil acceso, Häxan. Además de con un aliciente más: música en directo por Akasha y Lo súper, especializados en acompañar películas silentes y crear atmósferas y sonidos que hacen que sea toda una experiencia enfrentarse al cine mudo.

Häxan es una película danesa que muestra un sugerente relato cinematográfico donde se mezclan las reflexiones y las formas documentales de su director con la ficción más inquietante dejando una película original que no deja indiferente. Con la inspiración de un manual alemán de la Edad Media sobre cómo reconocer a las brujas y brujos, y un estudio sobre cómo actuaba la Inquisición, para después comparar los comportamientos de aquel momento hacia estas personas acusadas de brujería, con comportamientos y actitudes a principios del siglo XX, el director Benjamin Christensen deja una película rica en reflexiones y miradas.

En Häxan se encuentran los ecos de El Bosco, de las pinturas negras de Goya, la presencia del miedo, de la hipocresía, el funcionamiento de la iglesia como institución represora, la desgracia durante siglos de nacer mujer y no poder ser libre, la sexualidad reprimida… Y Häxan es a la vez una experiencia rica también formalmente. Su visionado merece la pena porque el espectador se hunde en un universo oscuro, violento, enfermizo y sexual, con una continúa atmósfera inquietante.

Por otra parte el director, que se dirige en todo momento al público con sus reflexiones, descubre un rostro de una anciana (Maren Pedersen, que no era actriz profesional), el de María la Costurera, que en su tormento y tortura por parte de los inquisidores regala unos primeros planos impresionantes que ya encierran la semilla de Juana de Arco de Dreyer.

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