Mientras voy tecleando, de la página en blanco van surgiendo destellos que reflejan una parte de la constelación que ofrece Documentamadrid 2016. XIII Festival Internacional de Documentales de Madrid. Desgraciadamente una no tiene el don de la ubicuidad para poder estar en varios sitios a la vez ni puede arrebatar a los hombres grises más tiempo para disfrutar de varios eventos. Así que Hildy Johnson toma aire, y programación en mano hace malabares para tratar de abarcar lo más posible y llevarse una idea coral de lo que el festival ofrece. Porque no solo hay una sección oficial de largometrajes sino muchas más ramas que escalar: una sección oficial de cortometrajes, una retrospectiva de Carlos Saura, una sección que ofrece el panorama del documental español y un ciclo 1936-1939. La guerra filmada.

Primer destello. Les sauteurs de Moritz Siebert, Estephan Wagner, Abou Bakar Sidibe / When two world collide de Heidi Brandenburg, Mathew Orzel

lessauteurs

Si algo valioso ofrece la sección oficial de largometrajes es que permite conocer realidades, historias y miradas muy diferentes. Hay documentales que abren puertas y acercan mundos de difícil acceso, permitiendo la reflexión, el debate, el conocimiento, la indignación… que luego facilitan una toma de conciencia, una mirada, un entendimiento del mundo que nos rodea y un modo de plantearse la vida.

Para provocar lo anterior los documentalistas pueden tomar varios caminos: en el caso de Les sauteurs (los saltadores), Moriz Siebert y Estephan Wagner facilitan una cámara a Abou Bakar Sidibe, de Mali, que vive en el monte Gurugú esperando el momento oportuno para saltar la valla y acceder al territorio español. Y este empieza a grabar su cotidianidad en un lugar hostil, en una situación límite y un tiempo-paréntesis que se prolonga y desgasta. En un momento dado, Abou Bakar expresa que cada vez está más cómodo rodando y la cámara se convierte en un “arma” de expresión, en un modo de visibilizar su situación y la de sus compañeros, de dar rienda suelta a sus miedos, sueños, emociones, pensamientos y frustraciones. Él mismo explica que cuando graba, siente que existe. De este modo los documentalistas emplean el testimonio en primera persona para mostrar una realidad.

Sin embargo, Heidi Brandenburg y Mathew Orzel crean una radiografía completa de un conflicto determinado en When two world collide. Periodismo de investigación en profundidad, en tres actos e in crescendo: exposición del conflicto, clímax y consecuencias. Los mundos que colisionan son los intereses económicos del gobierno peruano liderado por el presidente Alan García –que no quiere trabas en la inversión de países extranjeros en su país y eso pasa por privatizar la Amazonía para, por ejemplo, extraer petróleo o gas natural, sin medir consecuencias medioambientales irreversibles– y la lucha por mantener sus derechos de las comunidades indígenas lideradas por Alberto Pizango. Estos sienten que sus derechos son vulnerados por los intereses del Estado; los indígenas creen en el cuidado y preservación de la tierra, en el desarrollo sostenido y no indiscriminado, y luchan por ser escuchados… Este enfrentamiento va creciendo hasta que estalla en Bagua donde se produce un violento suceso que termina con la muerte de indígenas y policías. Posteriormente llegan las consecuencias…, muy diferentes para las distintas partes del conflicto. Los documentalistas diseccionan a lo largo del tiempo el conflicto y ofrecen todas las voces: del gobierno, de la policía, de los indígenas… para que el espectador tenga una panorámica que le permita construir un discurso reflexivo.

Mientras el testimonio en primera persona Les sauteurs, se va convirtiendo en dura mirada pero a la vez surge una especie de poética realista con momentos subjetivos de una fuerza visual que impacta y remueve; la profunda investigación que ofrece When two world collide permite analizar a cada una de las partes que protagonizan el duro conflicto ofreciendo claves, miradas y el entendimiento doloroso de lo ocurrido para que el espectador vaya construyendo la crónica de lo acontecido.

Segundo destello. Fados (Fados, 2007) de Carlos Saura

fados

El director Carlos Saura se sirve del documental para ofrecer una investigación exhaustiva sobre determinadas músicas arraigadas en lo más profundo de tierras y pueblos. Si ya en los largometrajes de ficción realizaba un empleo especial de la banda sonora como puede comprobarse en Bodas de Sangre, Deprisa, deprisa, Carmen, El amor brujo, Ay, Carmela, por poner solo unos ejemplos; sus documentales son banda sonoras en imágenes cautivadoras que buscan los antecedentes, las raíces, las huellas, fusiones, caminos futuros… de las sevillanas, el flamenco, los tangos (donde recurre de nuevo a la ficción) o música del folclore argentino para hacer un interesante recorrido por músicas del mundo. Así uno de esos documentales se centra en los fados. Después de informar de que con la llegada a Lisboa en el siglo XIX de miles de personas del mundo rural que buscan trabajo y también procedentes de la colonias portuguesas en África y Brasil nace el fado en los patios, tabernas y prostíbulos; continua explicando que el fado sigue vigente… Y empieza así el abanico de homenajes y actuaciones brillantes con cuidados cuerpos de baile, primeros planos de los rostros de los cantantes, músicos entregados; juegos de luces que bailan, cuentan y cantan y unas pantallas que reflejan universos fundamentales para entender el fado (las caras de un pasado, sombras, calles de Lisboa o acontecimientos como la revolución de los claveles). Así Carlos Saura construye en su inmenso escenario (tan solo con lienzos, cubos y pantallas) un vinilo de lujo con voces del pasado, presente y futuro.

Tercer destello. La mayor locura de Adolfo Dufour

El documentalista Adolfo Dufour habla de la rebelión contra la muerte a través de tres miradas. Uno de los protagonistas de La mayor locura dice que si le llega la muerte, que le pille vivo. Dufour en sus documentales ha indagado en la rebeldía y la lucha constante (Septiembre del 75, Nosotros)… y una de las batallas del ser humano es no dejarse arrastrar y vencer por el paso del tiempo y el inevitable rumbo hacia la muerte. Así que nuestros últimos años nos pillen llenos de emociones, cumpliendo sueños, lúcidos y entregados a nuestras pasiones. Adolfo Dufour acompaña con su mirada las reflexiones y testimonios íntimos de tres personas que afrontan la última etapa de la vida rodeados de sus pasiones. Tres personas de la era analógica: por eso no faltan casetes, los teléfonos con disco de marcar, el tecleo de la máquina de escribir, el cuarto de revelado, las diapositivas, la ampliadora… Así el espectador viaja a través del cuerpo, la memoria y el tiempo. Y va de la mano de Ángel Marco, profesional de la radio jubilado que muestra su cuerpo con las huellas de la vida y el tiempo en una performance visceral y emocional, Solitude. También se pasea por las fotografías que reflejan distintas soledades y fragilidades, por los recuerdos tristes de la infancia en una corrala, por las marquesinas de los cines como tabla de salvación y por las páginas en blanco que permiten un universo de historias de la fotógrafa Paca Arceo. Y por último se deleita con las palabras sabias de un poeta, Manuel Alcántara, que hace sonreír con sus profundas reflexiones sobre el tiempo, las amistades, las pasiones y el mar…

Cuarto destello. Mapplethorpe. Look at the pictures de Fenton Bailey, Randy Barbato

Los documentales también cuentan vidas de iconos de la cultura. En Mapplethorpe. Look at the pictures, Fenton Bailey y Randy Barbato dibujan un retrato del fotógrafo. Parte de cómo dos comisarios analizan fría y exhaustivamente la obra de Mapplethorpe (1946-1989) para montar una doble exposición ambiciosa que refleje la trayectoria y esencia de su obra. El acceso a su archivo no solo fotográfico sino de documentación sobre su vida va construyendo un rompecabezas que se completa con los testimonios de personas cercanas (amistades, familiares, comisarios, amantes…) así como la recuperación de archivos sonoros (y visuales) en los que podemos escuchar al propio fotógrafo. De la frialdad de los comisarios, que trabajan por una muestra completa y bien hecha; al tobogán pasional que vomita el material que manejan.

Así el documental ofrece no solo un análisis y comprensión de su obra sino que también explica la controversia que levantaron algunas de sus imágenes incluso después de muerto (de sida y con tan solo 42 años). Así entendemos el contexto de sus imágenes más provocativas relacionadas con su manera de vivir y sentir el sexo; nos adentramos en sus retratos tanto a personajes anónimos como del mundo de la cultura, en sus autorretratos, en sus desnudos y en las fotografías de las flores… Y también el documental ofrece los distintos aspectos de su vida, las luces y las sombras de un cupido desgarrado… para mostrar un retrato perfectamente perfilado del artista.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.