sangreenelrancho

Sangre en el rancho ha sido una grata sorpresa para descubrir a un director que Hildy Johnson tenía más asociado a géneros como la ciencia ficción, el fantástico o el terror y a una película que marcó su infancia. Así ocurrió con El increíble hombre menguante, sentí la angustia de su protagonista Scott Carey… condenado a desaparecer, a no poder evitar ir haciéndose cada vez más pequeño, y donde los objetos más cotidianos son amenazadores o los animales más inofensivos, monstruos. Años después, pero muchos años después, contemplé Vinieron del espacio o La mujer y el monstruo. Así que no conocía al Jack Arnold que toca otros géneros… y me sorprendo con esta película con aires de intriga, western y con gotas de denuncia social.

Sangre en el rancho empieza de manera brutal y de manera muy visual. En un barracón de trabajadores mexicanos, que se encuentran cantando o charlando, descansando, pues ya es de noche; entran dos hombres con sombreros de cowboy buscando a un tipo. Todos se quedan en silencio. Los tipos abren una puerta donde están los baños y hay un atractivo joven arreglándose frente al espejo, ve cómo se reflejan esos dos hombres amenazadores… que lo sacan a la fuerza sin que ningún compañero haga nada, aterrorizados. Solo un señor mayor les sigue y ve cómo meten al joven en otro barracón de herramientas y, oculto desde una ventana, es testigo de cómo empiezan a pegarle una paliza brutal. El muchacho se defiende, y uno de ellos coge un bate y le golpea brutalmente en la cabeza. De pronto una joven vestida de blanco despierta, como si hubiera oído algo, y se asoma a la ventana de una enorme casa.

Después se nos sitúa en una pequeña y tranquila localidad americana, que vive y es próspera por la actividad de un gran rancho y su dueño (un Orson Welles orondo y autoritario). Nadie se mete con lo que ocurre detrás de sus verjas y con sus trabajadores (la mayoría inmigrantes ilegales). Ni con cómo actúan sus capataces… Todo marcha sobre ruedas. Hasta que a la tranquila oficina del sheriff Ben Sadler (Jeff Chandler) llega ese trabajador mayor que fue testigo del asesinato, Jesús Cisneros (Martin Garralaga), para denunciar la muerte de su joven amigo, Juan Martín. Y cuando el sheriff empieza a hacer bien su trabajo, porque es su deber, e investigar la declaración de ese hombre desencantado, que ya en comisaría tiene que sufrir las palabras de desprecio del ayudante del sheriff, todo su mundo se revuelve a su alrededor y se cae a sus pies. Los hombres “honorables” del pueblo no quieren que haga caso a las declaraciones del trabajador, el ranchero jefe y sus capataces no le reciben con los brazos abiertos ni le dejan investigar mucho, su mujer no quiere problemas con los vecinos… y el ambiente se va caldeando hasta que el sheriff es cada vez más consciente de su soledad ante el empeño de descubrir la verdad.

Así Sangre en el rancho sigue el argumento de sheriff solo ante el peligro, que consigue los apoyos más inesperados (el barbero de origen italiano del pueblo, que recuerda las maneras del ranchero con la mafia, la hija del propio ranchero -la joven de blanco que despierta de su sueño, de su torre de marfil-, el propio Jesús Cisneros y el amigo que le ha acogido, un padre de familia humilde), pero también va cabreando cada vez más al personal… hasta que sufre en su misma carne la violencia y el odio. El sheriff Ben Sadler sufrirá una soberana paliza para pararle los pies, que es ya todo un antecedente a la que recibirá otro sheriff solo ante al peligro, el sheriff Calder (Marlon Brando) en La jauría humana.

No obstante, en Sangre en el rancho el pueblo finalmente reacciona y, sin embargo, Calder se irá absolutamente asqueado… Sin embargo, se deja ver también una lectura triste pues los hombres “honorables” del pueblo no reaccionan por el asesinato del joven mexicano o por la situación de los demás trabajadores ilegales (tan solo el barbero italiano y el padre de familia humilde). No reaccionan por la injusticia cometida, hubiesen preferido el silencio y mirar hacia otra parte (para seguir viviendo en su prosperidad y comodidad), que nadie hubiese movido el avispero. Reaccionan porque consideran que tanto el ranchero como los capataces están llevando demasiado lejos el imperio del poder, el terror y el silencio… y que también les puede afectar a ellos, sobre todo cuando se les va la mano con uno de los suyos, el sheriff.

Jack Arnold como demuestra en sus películas de ciencia ficción, cine fantástico y terror, sabe también en Sangre en el rancho cautivar por su atmósfera. Así el rancho no puede parecer más extenso pero también más amenazador, como una fortaleza inexpugnable donde todo puede pasar. Y donde continuamente hay notas de inquietud como un perro cabreado para recibir a todo el que se acerque. Ahí hay una mansión que encierra a una solitaria joven vestida de blanco a la que su padre quiere dominar como mujer florero, pero ella tiene su ramalazo rebelde de Nora en La casa de muñecas, a pesar de su amor al padre.

Sangre en el rancho habla de esos hombres en la sombra que a veces logran romper el silencio… y hacerse visibles.

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