homenajeaparis

Homenaje a París: Siempre nos quedará París… y recordé cuando vi a un grupo de personas que salían del estadio cantando La Marsellesa después del horror, la de veces que el himno francés ha emocionado en pantalla de cine… Así recuerdo ese campo de prisioneros en La Gran Ilusión de Renoir. Durante un espectáculo que han organizado los presos, les avisan de que un pueblo francés ha sido liberado… todos empiezan a entonar La Marsellesa. Y es un momento para no olvidar, para verlo una y otra vez.

Y es que se puede soñar en París con miles de fotogramas. Y quiero ofrecer un pequeño homenaje contra esa violencia y ese odio exacerbado que se pasea libremente y quiebra. Al escribir la palabra odio, me viene a la cabeza la película de Mathieu Kassovitz y la historia de tres muchachos de la periferia de París. Son Vinz, Said y Hubert. Uno es judío, el otro es árabe y el tercero negro. Les acompañamos durante una noche, después de unos disturbios… y oímos la voz de Said: “Lo importante no es la caída, sino el aterrizaje”. Y al escribir violencia, solo miro un post más abajo donde se nos presenta un París, como campo de batalla, en Dheepan de Jacques Audiard.

Pero ese París multicultural y complejo se ha presentado bajo muchas otras ópticas. Y otros dos ejemplos cinematográficos recientes los han aportado Olivier Nakache y Eric Toledano con Samba o el primer trabajo europeo del iraní Asghar Farhadi, El pasado. O también me viene a la cabeza el largometraje de Maïwenn Le Besco, Polisse, donde cuenta a modo de crónica dura el trabajo diario de la unidad infantil de departamento de policía de París.

Pero está ese París cinematográfico que aquellos que disfrutamos con el cine nunca olvidamos. Y ese París es el secreto de que sea agradable encontrarse con Le Week-end de Roger Michell… donde un matrimonio maduro británico recorre sus calles para recuperar también algo de la ilusión perdida. Y ahí les dejamos en un bar donde una mujer y dos hombres mayores emulan el baile de los protagonistas de Banda aparte (1964) de Jean Luc Godard.

Y es que ese París no desaparece. Las huellas del París de Jean Vigo se pueden rastrear en ese París que muestra Leo Carax en Los amantes de Pont Neuf. O el París del último tango junto a ese contestatario, el París de mayo del 68, se dan la mano en Soñadores de Bertolucci. Y tal como se pasearon los amantes por el Sena, como los protagonistas inolvidables de Charada, otros en estos últimos años siguen su ejemplo, y ahí nos encontramos a esos treintañeros, antes del atardecer, para recordar viejos tiempos, para atrapar instantes, para tocar con la punta de los dedos sueños… Ella parisina, él americano…, un americano en París (otro personaje de lo más cinematográfico, que se lo pregunten a Gene Kelly)…

El París que es como pasear por un cuento o por una ciudad idealizada nunca abandona los fotogramas. Así Woody Allen nos llevó a un París mágico en Midnight in Paris o la torre Effiel sigue siendo ese lugar especial, donde todo es posible como pasa en un momento de La delicadeza de David Foenkinos. O París es el escenario de un gigantesco cuento romántico con luces de neón como levantó Baz Luhrmann en su Moulin Rouge

Y es que por encima de todo… siempre nos quedará París…

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.