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Un tren en un paisaje casi desértico que se para en un pequeño pueblo, como abandonado a su suerte. Un hombre mayor y de negro con un solo brazo que desciende (Spencer Tracy)… Así empieza Conspiración de silencio de John Sturges. Con ingredientes de western (en una película que pronto descubrimos que no es puramente de este género). Los primero que sabemos es que hace unos cuatro años que el tren no para en esa estación, que el hombre manco solo va a estar 24 horas, que busca a un granjero japonés que se llama Komaco y que no es nada bien recibido… Nos enteramos también que acaba de terminar la Segunda Guerra Mundial… Así los ingredientes de western tardío se van tintando de suspense e intriga. Y todo con buen ritmo y pulso, no dejando descanso a la atención del espectador.

Con el esquema de solo ante el peligro, donde los aparentemente más débiles (o mejor dicho frágiles) se ponen al lado del atípico héroe (argumento universal que seguiría dando joyas como Río Bravo) para resolver el conflicto, Conspiración de silencio se convierte también en película denuncia. Y habla del racismo exacerbado que surgió en EEUU contra los japoneses estadounidenses a raíz de la Segunda Guerra Mundial y sobre todo a partir de Pearl Harbor y con el fin de la neutralidad. Pero también toca otro tema espinoso: el daño que infringe el miedo en una sociedad, que impone no solo el silencio sino la complicidad de todos los vecinos ante situaciones injustas. El estado de shock que provoca en la ciudadanía permitiendo continuas irrupciones de medidas y mandatos que rompen más el espíritu de la comunidad, que la hacen enfermar. Una comunidad que va hacia la incomunicación, el aislamiento, la violencia donde impera la ley del más fuerte y la lenta agonía…

En Black Rock, como se llama el pueblo y como bien indica el título original, el día que baja ese hombre mayor de negro y sin brazo… todo puede cambiar. Hay héroe, hay villanos y hay víctimas. El atípico héroe va descubriendo, ante las continuas humillaciones que recibe nada más poner un pie en el pueblo, que algo terrible ocurrió hace cuatro años y que tiene que ver con el hombre al que busca… Y se da cuenta de que seguramente pase allí sus últimas 24 horas.

John Sturges mueve inteligentemente, como es habitual en sus películas más recordadas (Duelo de titanes, Los siete magníficos, La gran evasión), todo un brillante equipo técnico y artístico para en apenas ochenta minutos contarnos una historia tensa y emocionante llena de acción y sorpresas. Además Conspiración de silencio reúne un reparto que define a la perfección cada uno de los roles y sus funciones. Un atípico héroe, mayor y manco con dosis de desencanto y cansancio pero mucho aprendizaje de la vida, con rostro de Spencer Tracy se enfrenta a dos grupos en Black Rock: los villanos y los que terminan poniéndose a su lado. Y ahí una riqueza de rostros y maneras de actuar que enriquecen la trama: Robert Ryan, Lee Marvin, Ernest Borgnine, Walter Brennan, Dean Jagger, y los más jóvenes, Anne Francis y John Ericson.

… Y a ritmo certero, con dosis de intriga y suspense, se va construyendo qué pasó hace cuatro años en Black Rock, mientras el héroe trata de salir con vida de allí y poco a poco el espectador va entendiendo por qué un día ese hombre decidió parar 24 horas en un pueblo hostil para buscar a un pobre granjero japonés…

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