gordos

Obesos: y el cine está lleno y sus significados también. De lo cómico a lo trágico. Todo un abanico. De la persona que se ama y es segura de sí misma con sus kilos de más hasta la persona que oculta en su obesidad su inestabilidad emocional. Para establecer contrarios… En las pandillas de amigos siempre está aquel o aquella que pesa más y el delgaducho o la delgaducha de turno…

En el cine mudo nos encontramos con Fatty Arbuckle, de físico inmenso pero tremendamente ágil, sus comedias tienen ritmo (se puede comprobar en lo poco que se conserva de su filmografía). Además de dar la primera oportunidad a Buster Keaton, su vida cambió una noche en una fiesta. Fue acusado de la violación y la muerte de una actriz que daba sus primeros pasos, Virginia Rappe…, finalmente fue absuelto pero no volvió a levantar cabeza ni artística ni personalmente.

Después seguimos con el gordo y el flaco o Laurel y Hardy… Hardy era el gordo. O nos vamos más tarde con Abbott y Costello… Costello era el gordo. Risas por contradicción. Uno flaco, otro gordo. Uno listo, otro tonto. Uno pragmático, otro idealista… Y así sin parar.

Hubo actores que nunca perdieron su gordura. Y directores. Así es imposible recordar a un Charles Laughton delgado… Siempre mostraron sus kilos de más algunos secundarios de oro como Charles Coburn o Sydney Greenstreet. Pero sí podemos retener de todos ellos un montón de maravillosos personajes de peso que interpretaron a lo largo de sus filmografías. Por otra parte ¿quién no recuerda la amplia silueta de Alfred Hitchcock?

Ahora podemos empezar con títulos y personajes. Así recuerdo a la encantadora Evelyn en Tomates verdes fritos… que esconde sus frustraciones en la comida. O no puedo olvidar Quién ama a Gilbert Grape y esa enorme y depresiva madre que solo quiere desaparecer y aislarse tras su gordura. O me cruzo con una familia que revienta de problemas en Todo o nada de Mike Leigh y donde los hijos jóvenes del matrimonio protagonista, sin poder ver un buen futuro, engordan sin parar, Rachel y Rory.

Y siguiendo con el cine británico damos una vuelta por Full Monty donde dentro del grupo de parados que deciden darse una oportunidad…, está el obrero con bastantes kilos de más y la autoestima muy baja. Y si viajamos al cine español nos encontramos con Gordos de Daniel Sánchez Arévalo. La gordura de los personajes se convierte también en metáfora de que los excesos y las carencias de la vida nos afectan en nuestros físicos mucho más de lo que pensamos.

Parémonos en las pandillas de amigos de la infancia en el cine. Si nos fijamos en Los Goonies, en Cuenta conmigo o en la más reciente Super 8, no falta el niño con sobrepeso… y que además suele ser el personaje más cómico… o a veces el más triste. También hay otras pandillas muy distintas como la de Érase una vez en América, y ahí tampoco falta el más gordo del grupo, Fat Moe, el hermano de Deborah. Y con un acusado sentido de fidelidad al pasado…, que será su tragedia.

Pero la gordura también representa autoridad, poder y fuerza bruta. Y son muchos los personajes que nos vienen a la cabeza. Patriarcas con cara de Burl Ives en La gata sobre el tejado de zinc o policías que se les ha subido tanto el peso como el poder y el desencanto a la cabeza como el interpretado por Orson Welles en Sed de mal. O esos esbirros o el propio gánster en las películas de gánsteres, cine negro y mafía… que tienen una fuerza bruta y son enormemente gordos. No olvido a uno de los malotes que hace la vida imposible a Carlito Brigante… en Atrapado por su pasado.

Kilos, kilos y kilos de buenos personajes…

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