Una mujer de agua puede ser una sirena…,

que en tierra se da cuenta del placer de tener piernas.

Pero siempre echa de menos el mar.

El agua es vital.

Lo malo es que quiere seguir para siempre a un hombre con dos piernas… pero ella es feliz con su cuerpo mitológico.

Entonces triste se pone a cantar.

Y esa canción arrulla a los marineros…, los despista y los hace morir.

Es su venganza por no poder amar.

La sirena siempre fue una mujer fatal.

 

Una mujer de agua puede ser aquella que nada en una piscina.

Allí siente los sonidos del agua.

Calma.

Y quizá nadando logre olvidar una ausencia, una muerte.

Una traición.

Ahí siente menos dolor.

Será porque el dolor flota.

 

Hay mujeres de agua tristes.

Una se equivocó de hombre.

Se equivocó de amor.

Y acabó en el fondo de un lago.

Sus cabellos se mezclaron con las algas.

 

… Una mujer de agua puede huir de las voces que oye.

Antes le calmaba ponerse a escribir.

Hasta que las voces invadieron su mente.

Un asedio.

Y sólo pudo hacerlas callar, ahogándolas.

Metiéndose poco a poco en el agua.

Quizá pronto podrá dormir…

 

Más allá una mujer de agua vestida de novia es arrastrada por la corriente.

Tumbada con su ramo verde.

Le puede la melancolía.

También la melancolía… le da fuerza.

Mujer de frío y agua.

El fin ya no le importa…

 

La mujer de agua que nada.

Pero ya no respira igual.

Que fue joven sirena que ganaba concursos.

Ya es sirena anciana.

Ella se mete en el agua…

Y con un último suspiro, logra revivir tiempos pasados.

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