De joven gigoló en pantalla grande animando la triste soledad de la señora Stone pero con dosis de crueldad a ser señor mayor casado (cuando siempre fue el soltero de oro) con pasado de mito del séptimo arte. Y entre medias el hermoso Warren Beatty simbolizó el cambio del Hollywood del sistema de estudios al nuevo cine americano…

El hermano pequeño de Shirley MacLaine (¿hay dos hermanos que causen mayor sorpresa que sean de la misma sangre?) empezó a despuntar en los años sesenta. Beatty era hermoso y ése fue el rol que desempeñó en sus primeros papeles y lo hizo muy bien. Por otra parte chico espabilado empezó a darse cuenta de que ya no sería una estrella rutilante tipo su hermana, que comenzó su exitosa y camaleónica carrera en los cincuenta. Se dio cuenta de que el sistema de estudios tenía los días contados… y se convirtió en actor espabilado que debía tomar las riendas para seguir con su carrera hacia delante.

El año 1961 fue el año de su debut. Primero como joven gigoló en otra  claustrofóbica, triste y trágica historia con aires de Tennessee Williams (era la adaptación de una de sus poquísimas novelas), La primavera de la señora Stone. Y después fui una de las enamoradas de Bud Stamper, el niño bien con corazón de oro al que el entorno que le rodea y su familia no le dejan tomar las riendas de su vida. Tiene que romper el corazón y la salud mental, sin quererlo, de Dennie Loomis (Natalie Wood) y ‘dejar’ a su desestructura familia después de que caiga en el abismo en el crack del 29 para poder reconstruirse… aunque ya con varias heridas. Hablo de la para mí mítica Esplendor en la hierba de Elia Kazan.

Seguiría por la senda de joven atormentado llegando a su culminación en 1964 entre la locura y la cordura con Jean Serbeg en la extraña Lilith. O también adquiriría el rol de joven romántico rompecorazones caradura de comedia… pero Beatty veía que su estrella no despegaba del todo a pesar de ser considerado el guapo oficial y un ligón empedernido protagonista del papel couché. Los tiempos en Hollywood estaban cambiando. Los estudios ya no tenían la misma fuerza. El público quería otro tipo de películas, estaba ávido de temas nuevos. Querían también rostros nuevos con los que identificarse. La censura ya tenía cada vez menos sentido (el famoso código Hays). La caza de brujas había finalizado…

Y Beatty espabiló y se empeñó en sacar un proyecto adelante como productor y actor protagonista. Una obra cinematográfica con un director prometedor cada vez más en alza, Arthur Penn. Una película que hablaba de los tiempos que corrían, inestables, aunque reflejara el pasado. Una película de aires rebeldes, de dos indignados sociales, dos ladrones de la Depresión que a la vez se amaban. Dos fuera de la ley. Un cine que no ocultaba ni lo sensual ni lo violento. Y así nacía el nuevo cine americano: con la filmación y el éxito arrollador de Bonnie and Clyde (1967). Warren Beatty logró una jugada maestra. No sólo se convirtió en un actor de moda (junto a su coprotagonista Faye Dunaway) sino que adquiere poder en Hollywood.

Robert Altman, otro de los directores de ese nuevo cine, realizó con Beatty de protagonista una pasada de película, la reivindicable Los vividores (1971) donde la mítica del western adquiere otro sentido. Donde se refleja una vida dura, muy dura, lejos de ese tamiz de romanticismo del género. Una historia de supervivientes y perdedores. Beatty es un perdedor que en una lejana y fría aldea trata de montar un prostíbulo. Su socia será una hermosa prostituta con la que protagonizará una extraña relación. Ella era Julie Christie…, dicen que entre las muchas mujeres que pasaron por su vida, Julie logró marcarle y enamorarle. Pero Christie siempre huyó del glamour…

Warren Beatty seguía protagonizando películas que hacían que no olvidáramos su rostro. Así de la mano de Pakula se metió de lleno en El último testigo, un thriller que te deja sin respiración. Y con los directores del nuevo cine continuaba siendo uno de los actores a tener en cuenta, así el realizador Hal Ashby (cómo me gusta) crea una melancólica historia sobre un don juan peluquero (y Beatty también pone su firma en el guión junto a Robert Towne). La que le vuelve loco es de nuevo una triste y hermosa Julie Christie. Estoy hablando de la olvidada y también reivindicable Shampoo (1975).

Y con Christie sería capaz de dar el salto a la dirección (guardándose el papel goloso de la función). Para su primera incursión apunta a una comedia celestial (un remake de El difunto protesta) y comercial que sabía podía arrasar (y así lo hace)… La jugada le salió bien pero no le dio el prestigio como director. El cielo puede esperar es una comedia fantástica que recuerdan nostálgicos de los dos bellos. La película que le hizo alcanzar los altares como director, actor, guionista… y mil cosas más fue la macroproducción Rojos (1981) que aquí la que esto escribe venera. La historia del periodista norteamericano y comunista John Reed. Beatty demostró que la caza de brujas había terminado cuando en la gala de los oscars de fondo sonaba La Internacional… pero también dejó al descubierto las contradicciones de ser progresista en Hollywood…

En 1987 llegó uno de sus mayores batacazos en una extraña película de aventuras junto a Dustin Hoffman e Isabelle Adjani. Recuerdo cuando fui al cine a verla, la desilusión que me provocó. ¡Me había aburrido mucho! Se llamaba Ishtar. Así que Warren volvió a ponerse tras las cámaras. Y se volvió a hablar de él por el tema elegido y como no por su rollo con su paterneire. Beatty empezó a ver lo que el cómic aportaría al cine… y llevó a la pantalla a Dick Tracy (1990) con una peculiar estética. Ella era Madonna en otro de sus intentos de convertirse en actriz.

Un año después conocería en Bugsy, una película que trataba de regresar al cine de gánteres de los años 30, a la mujer que le llevaría definitivamente al altar, la actriz Annette Bening. Y con ella protagonizaría otro innecesario remake de Tú y yo, Un asunto de amor.

Ya no le vemos en la pantalla blanca ni tampoco en actos públicos. En 1998 dirigió y actuó en una interesante sátira política (estoy detrás de ella), Bulworth. Y en 2010 volvió al papel couché por la escandalosa biografía que escribió Peter Biskind (el autor de Moteros tranquilos, toros salvajes donde Warren Beatty era uno de los protagonista del libro), Star. How Warren Beatty seduced America.

… Warren Beatty sigue paseando su rostro bello en aquellas películas en las que era un seductor atormentado o un caradura con gracia o ambas cosas… Y sigue enamorando…

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