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El blog de Hildy Johnson

Simplemente, un blog "de cine"

William Holden.

El chico dorado.

Audrey Hepburn

La chica con cuello de gacela.

 

… En Sabrina surgió esa química que ya no se rompe.

Diez años después se reunieron en París.

Escribieron juntos un guion.

Y lo celebraron con fuegos artificiales.

 

Es una historia de silencios.

Que puede rastrearse, apenas, en los fotogramas.

Y en algunas fotografías.

En alguna línea de texto.

No entra dentro del mito que se ha construido sobre ninguno de los dos…

Es una historia enterrada.

 

Pero los fotogramas gritan.

Una mano que acaricia una espalda.

El estudio de un rostro.

Una sonrisa.

Un beso.

 

¿Hubiese funcionado?…

Lo que está claro es que París se habría convertido en el escenario ideal.

Un bonito apartamento. Una calle bulliciosa.

Allí Audrey estaría tumbada en un sofá.

Y William en el suelo, apoyando su cabeza en el cuerpo de ella.

Y los dos riéndose.

… pero esto sólo es un guion que no fue escrito.

 

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Vuelve a tu hogar… y vive.

Ya no tengo hogar. Tessa era mi hogar.

 

El jardinero fiel vive encerrado en sí mismo.

Es diplomático de ojos cerrados, tristes, y oídos sordos.

El mundo quizá le desilusionó hace tiempo.

Y sólo cree en sus plantas.

Y en realizar su trabajo de manera mecánica.

Sin mirar.

 

De pronto un día aparece Tessa.

Y le reta.

Y le obliga a mirar.

 

Los dos son distintos.

Ella mira.

Él se encierra.

Pero dicen que polos opuestos se unen.

Ambos se aman y respetan.

Y sobre todo se protegen.

 

… Tessa y el jardinero fiel construyen paraísos íntimos.

Recuerdos.

Caricias y risas en la cama.

 

Ella apasionada, mira y se indigna.

Y trata de cambiar lo que ve injusto y feo.

Ella se implica todavía en el mundo… aunque parezca imposible cambiarlo.

Y la silencian.

De forma brutal.

En el lago Loki.

 

Pero ha dejado huellas al jardinero fiel…

Que la ama.

Y decide mirar con sus ojos.

Mirar y descubrir.

Con dolor.

… Sigue el rastro de los recuerdos.

… Abre bien los ojos.

Y consigue lo que ella quería.

Dejar al descubierto una situación injusta y cruel…

 

… Pero el jardinero fiel ya no tiene hogar.

Tessa era mi hogar.

Y se va al lago Loki… para conversar para siempre con ella.

Para volver a casa.

 Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Tres amigos.

24 horas tiene un día.

Vinz, Saïd y Hubert deambulan por la periferia…

… No hay salida.

Pero sueñan…

 

En ese día de 24 horas dejan por un momento los alrededores.

Y pasean por un centro que rápido vuelve a expulsarles.

Están fuera. Les hacen sentirse fuera.

 

Rodeados de un mundo sin futuro…

Rodeados de un mundo con violencia…

A veces piensan que algo bueno puede pasar.

 

El odio todo lo envuelve.

El odio todo lo malinterpreta.

El odio machaca.

El odio destruye.

El odio tiene efecto boomerang.

El odio mina a buenas personas y buenos sentimientos…

Con odio, no hay salida posible.

El odio hace trizas cualquier posibilidad de futuro.

 

Vinz, Saïd y Hubert.

Sus 24 horas rompen al espectador en pedazos…

Golpean.

Su historia fue rodada en 1995.

Y hoy todo sigue igual o quizá peor.

 

Oímos la voz de Saïd:

“Es la historia de un hombre que cae de un piso 50. El tío, según va cayendo, se repite sin cesar para tranquilizarse: ‘Hasta ahora todo va bien. Hasta ahora todo va bien. Hasta ahora todo va bien’. Pero lo importante no es la caída, sino el aterrizaje”.

 

¿Hasta ahora todo va bien?

 

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Terry y Charley.

Un sólo diálogo.

Toda su historia.

Su relación.

Terry se alegra de poder hablar con su hermano mayor.

Está hecho un lío.

Es quizá uno de los diálogos más tristes…

Sobre dos perdedores, dos fracasados que no han tenido la vida fácil.

Uno se deja vencer, el otro juega en el bando equivocado para sobrevivir.

Pero entonces llega el conflicto.

Y son unos hermanos que tienen mucho que hablar…

“Fuiste tú Charley, fuiste tú”.

Es una escena desgarradora que una y otra vez emociona.

Terry siempre pensó que viviría más años sin ambición… pero llegó la conciencia.

Charley nunca pensó que su hermano pequeño sería el que le pondría de cara a la pared y el que haría que se diera cuenta de que no han sido más que los esclavos de un mafioso…

“Terry acepta el empleo por favor”.

Y una pistola que no va a ser disparada pero que les duele a ambos se interpone entre ambos.

Charley recuerda cuando Terry era un boxeador…

‘Pinta’ el pasado… hasta que su hermano pequeño vuelve a golpearle… él fue el que le extendió su pasaporte al fracaso. Él impidió la noche de la gloria…

Había que sobrevivir.

Estaban antes las apuestas.

Charley le mira triste y vencido.

Y le da la pistola.

Quiere protegerle.

Siempre intentó hacerlo lo mejor que pudo.

Terry, a pesar de todo, lo sabe.

“Les diré que no te encontré…”

Ésa es su despedida.

Su última conversación de hermanos.

Todo ha quedado dicho.

Y en la mirada de ambos sentimos que siempre, a pesar de los pesares, se quisieron.

Tan sólo trataban de salir adelante.

Era pura supervivencia.

Ahora la ley del silencio ha terminado…

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Madeleine.

Rubia con moño.

Elegante.

Fría y hermosa.

Con un punto de locura.

Etérea.

Es silenciosa y carnal.

Tímida y habladora.

Sensual.

Se tira al agua.

Mira a un cuadro.

Se cree otra mujer. Carlotta.

¿Está poseída? ¿Es un fantasma? ¿Existe?

Es dama enamorada…

… de un detective con vértigo.

Con miedo a amar o totalmente desengañado.

Un árbol muestra la eternidad o que la vida da muchas vueltas.

… Madeleine se cae por un campanario.

Siempre cae…

El amor no frena la caída.

 

Su amado se queda derrotado.

Scottie.

Que ya no mira.

Que ya no investiga.

Que no se da cuenta que ama una idealización.

Por eso la persigue.

Y no pone los pies en la tierra.

Una amiga le quiere.

Él está ciego.

Ha perdido a Madeleine… y tiene vértigo a la vida.

 

Un día pasea por la calle.

Y se encuentra con Judy.

Exuberante.

Basta y hortera.

De barrio.

Morena.

Pero sensual… con mucho magnetismo.

Y Scottie que ya es un muerto en vida… en silencio, se convierte en creador.

Y va modelando a una Judy a la que el proceso de transformación la va dañando y minando.

Pero se deja.

Porque ama.

Porque ella quiere.

Scottie ha visto en Judy un poso de su ideal, Madeleine.

Y no para.

Hasta que un día… en la habitación del hotel, Scottie siente vértigo. Un mareo.

… aparece Madeleine.

Judy se ha convertido en su Madeleine.

En su idealización de la mujer ideal.

… esto es el paroxismo del amor.

Esto es toda una tragedia.

Vértigo.

La muerte es la protagonista.

No hay milagro posible.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Te regalo un fotograma…

de una película iraní.

El cine de Irán no deja de darme buenas sorpresas.

Nader y Simin, una separación me atrapó desde la primera escena.

Este año está siendo un ‘descubrimiento’ particular que sólo me está dando buenos momentos cinematográficos.

Primero fue Jafar Panahi y ahora Asghar Farhadi.

 

Cada uno de los personajes me aportó algo…

en esta historia con gotas de melodrama y cine de suspense,

en esta red de mentiras, incomunicación y opresión.

Nader y Simin radiografía el alma y la situación opresiva de un país.

Aunque como espectadora de un país lejano ignore muchas cosas de Irán siento y presiento muchas cosas…

 

Pero hubo una mirada que me sobrecogió en cada instante.

Un personaje que me subyugó.

Termeh.

La niña de Nader y Simin.

Una niña de mirada adulta.

Una niña que comprende.

Que ama.

Que sufre.

… y que tiene que tomar una compleja elección final… Farhadi tiene la delicadeza de dejarnos fuera de plano.

De dejar a Termeh sin testigos… ante un momento doloroso.

Termeh tiene un duro aprendizaje hacia la madurez.

Pero a pesar de la dureza y tristeza de la película…,

el futuro que se proyecta a través de Termeh es hermoso.

Es un personaje cinematográfico precioso.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

 

Te regalo un fotograma…

donde ya estoy muerto en una piscina.

Floto.

Todavía no me hundo.

Quizá ya no era posible hundirme más.

Soy un fantasma que cuenta su historia.

No puedo remediarlo.

Quería ser un buen guionista en Hollywood.

Ya que no tuve oportunidad en vida…

desde más allá de la muerte escribo entonces el mejor de los guiones.

Mi propia historia.

Joven guionista y gigoló.

… rey de la decadencia junto a diva olvidada y alocada.

Norma Desmond vive en película continua

y me veo convertido en antagonista principal.

Su película, mi película se convierte en la cárcel de ambos.

La diva enamorada y despechada me deja protagonizar el mejor de los personajes.

Soy Joe Gillis.

Guionista y gigoló.

Y mi historia comienza con mi muerte en una gran piscina en la mansión de una gran estrella del cine mudo.

… Les voy a contar una historia… aunque me haya ido.

Aunque esté muerto.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Te regalo un fotograma

para que vivas como quieras.

Y para eso vive sin miedo.

Sin ataduras.

A veces las jaulas las creamos nosotros mismos.

Ya lo dice el abuelo.

… al final todo puede solucionarse tocando tan solo la armónica.

Si quieres bailar, baila.

Si quieres escribir, escribe.

Si quieres amar, ama.

Si quieres inventar, inventa.

Vive como quieras.

¿Utopía o realidad?

Abre la puerta de tu cárcel…

Y vive.

No es fácil.

Ya lo dice el abuelo.

Tendrás miedo.

Al final merecerá la pena…

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Te regalo un fotograma

y te cuento una historia de amor.

Corre, Forrest, corre.

Ésa fue la frase que le repetía Jenny a Forrest desde que eran niños.

Corre.

Y ambos corrieron.

Su vida, sus recuerdos.

A Jenny la conocemos a través de los ojos y memoria de Forrest.

Forrest siempre estuvo ahí. Y siempre la tuvo a ella en el pensamiento.

La escribía cartas desde Vietnam.

Ponía su nombre a un barco.

Siempre estaba presente.

Su vida en común fueron encuentros y desencuentros.

Lo que Forrest recordaba de su primera aventura escolar fue oír por primera vez la dulce voz de Jenny en el autobús.

Ella se sentía excluida.

Siempre se sintió fuera.

Siempre la hicieron daño y siempre sintió miedo al abismo… pero sentía que iba irremediablemente hacia él.

Por eso quiso a Forrest.

Porque también estaba fuera. Excluido.

Y le quiso porque sabía que era la única persona que nunca la haría daño.

Y porque los dos estarían siempre subidos a la rama de un árbol.

Y porque para Forrest siempre sería especial.

Y porque Forrest la querría sobre todas las cosas.

… Y ella a él.

… De alguna manera ella sabía que ya podía caer en las profundidades para huir del dolor… que siempre podría acudir a un Forrest que la amaba.

Y Forrest la esperó hasta que se convirtió en la mujer no ausente.

Y Jenny, por fin, se dejó cuidar.

Y se dejó querer.

Pero Jenny enfermó y se marchó…

Su tumba está bajo su árbol de la infancia.

Forrest va a visitarla.

Habla con ella.

Deposita dibujos y cartas secretas del hijo que tuvieron juntos.

Y se despide siempre con la misma frase:

“Si necesitas algo, no estaré muy lejos”.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Te regalo una fotografía.

De familia.

… Y ya han pasado cuarenta años.

Sonny Corleone.

Vito Corleone.

Michael Corleone.

Fredo Corleone.

… Y ya han pasado cuarenta años.

Ninguno queda con vida.

A Sonny le mataron a balazos.

Vito murió de viejo… mientras jugaba con su nieto.

Michael murió de viejo en soledad absoluta. Sentado en una silla.

Fredo… en una barca. De un disparo. Sabía lo que iba a pasar.

Antes se despidió de su sobrino.

Pero cuando tomaron esta fotografía.

No sabían que iba a ser de ellos.

Sonny no sabía que su temperamento y amor loco por su familia le llevarían a caer en una trampa. (Y como te he amado y te sigo amando estos cuarenta años… a pesar de que te fuiste el primero).

Vito no sabía que los tiempos estaban cambiando y que querían otras familias quitarle el poder y el trono. No sabía que pronto el invencible iba a sufrir un atentado que minaría su posición y su salud.

Michael, el más rebelde, el que más se quería alejarse de la influencia de la familia, no se sabía tan vinculado a su padre y hermanos. No sabía que el deseo de venganza y poder iba a regir su vida.

Fredo que creía que siempre iba a ser protegido por los suyos, no esperaba que un error no iba a ser perdonado por el hermano poderoso. Él, el mayor, pero el más débil… no sabía que su sentencia de muerte la firmaría aquel quien le quería.

Los cuatro miran el objetivo.

Nos miran.

…Y ya han pasado cuarenta años…

Y siguen muy presentes.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.